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Nostalgia Grateful Dead

La iconografía de Grateful Dead ha sobrevivido a su época activa, también sus seguidores, que han pasado de ser hippies en el verano del amor a millenials melancólicos de la generación beat. Las ilustraciones de calaveras con rosas, osos lisérgicos y carteles históricos de conciertos ahora alimentan la industria del recuerdo. Por ello estamos asistiendo a un revival deadhead y como fruto de ello nuevos documentales, o el lanzamiento de libros y biografías.

No sin razón periodística, todo hay que decirlo. Grateful Dead cristalizan una época muy singular de nuestra historia reciente. También merecen mención las personalidades del grupo, tan singulares que podrían llenar historias aparte: el mito de Jerry García y su alianza con el letrista Robert Hunter, o el infravalorado Bob Weir, Phil Lesh, o la tragedia de Ron Pigpen.

Para quien quiera (re)descubrir la música de Grateful Dead el viaje puede comenzar en cualquier momento. El primer acercamiento es cautivador; bailan los osos multicolor, florecen rosas sobre huesos y la herencia de la música bluegrass se materializa en ritmos vivos y divertidos. Pero no se tarda demasiado en descubrir que es un cebo y al cabo de unas canciones apartas las rosas y te preguntas: ¿por qué la calavera sigue ahí?

Uno de los ejemplos es Into the dark (éxito comercial tardío). La vitalidad que florece del sintetizador no oculta que las letras hablan de  uno de los temas fetiche de la banda: la frontera, el camino supuesto entre dos mundos, quién sabe si la muerte pura y dura, o la sobredosis que tuvo Jerry García semanas antes de lanzar el disco. Porque hablar de significados en las letras de Grateful Dead es presuponer demasiado. Aun así, siempre puedes elegir olvidar la semiótica de las palabras y cantar el famoso I will get by (lo conseguiré) con el que concluye la canción. Bailar en la literalidad ignorando el reverso que espera, latente, mirando cómo bailas.

Otro ejemplo es la canción Bertha, por muchos considerada una historia de una fan furiosa que va tras un integrante del grupo Heard a voice calling, calling, calling, You was comin after me (Escuché una voz llamando, llamando, llamando. Venías detrás de mí), pero en realidad el viaje errático de un alma entre los dos mundos (Test me, test me. Why don’t you arrest me?, Pruébame, pruébame. ¿Por qué no me arrestas?). El desconcierto, primero curioso después malvado, finaliza en don’t you come around here anymore (por favor, no vuelvas nunca más) y entendemos la idea de purgatorio.

La manera que han tenido de perdurar también puede estar sujeta a este mito de las dos caras. La trayectoria de Grateful Dead no puede valorarse solamente en sus discos de estudio, que no fueron tantos y muchos no del todo bien producidos, sino en su amplia colección de grabaciones en directo. Existen cientos de ellas que han sobrevivido a la era analógica y algunos gurús a posteriori califican esta actividad como “acierto de marketing”. En realidad tenían tan poco control sobre sus propias giras, que esta sobreproducción artística de conciertos fue más una obra de la negligencia hippie, que una táctica de marketing encaminada a aumentar su relevancia musical.

En su repertorio también podemos encontrar iconos libertarios y suicidas como Neil Cassady, narraciones de personajes situados en el lado oscuro de la ley, narcotraficantes, chulos, viajeros… Evidentemente, la legitimidad ética de la contracultura les impedía mostrar ningún posicionamiento. Recuerdo momentos de explosión musical como el solo de Morning Dew en Europe 72, el sorprendente viaje de Feedback, o el laberinto de acordes de Dark Star en Live & Dead. En este tema volvían las comparaciones naturales, estrellas que chocan, respuestas venidas de un amanecer, otra vez el umbral, su territorio. Otra vez el simbolismo del ciclo diario, la duda ética, la ignorancia del más allá.

En su modo de perdurar en grabaciones clandestinas también se puede inscribir su idea de lo oculto: ¿cuántas veces fue cantada Dark Star? ¿Y grabada? ¿cuántas Dark Star fueron olvidadas?

No hay que desestimar el poder de la improvisación en una identidad tan marcada por el feel free, pero no se puede obviar el carácter cultural de sus canciones y su influencia en multitud de bandas actuales. Quizás a estas alturas ya estamos demasiado revenidos para creernos el mito del verano del amor, pero todavía existe un lugar para ellos. Si redescubro las canciones de otros grupos de la época me invitan a imaginar, las de Grateful Dead a la locura. Revelar su secreto parece complicado, aunque esa actividad invita a hablar, a escuchar, porque siempre existen más, como Dark Star.

David María

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Web oficial de Grateful Dead-> https://www.dead.net