Sub Pop 200

Diciembre de 1988. Los años 80 se acercan a su final y, en la esquina noroeste de los Estados Unidos, en el estado de Washington, se prepara una revolución.

Sub Pop Records era, por entonces, una casa discográfica independiente que había comenzado a dar sus primeros pasos entre 1986 y 1987 editando los EP’s de debut de bandas como Soundgarden o Green River. Todavía estábamos lejos de que la onda expansiva del grunge se extendiese por Estados Unidos primero, y por el resto del mundo después, pero en Seattle y alrededores existía ya una escena underground emergente integrada por grupos estilísticamente muy variados que, poco a poco, se hacían un nombre y empezaban a llamar la atención de cada vez más gente. Es en ese contexto en el que se publica Sub Pop 200.

Portada de Sub Pop 200
Portada de Sub Pop 200

La casa discográfica regentada por Bruce Pavitt y Jonathan Poneman había publicado ya, dos años antes, un recopilatorio llamado Sub Pop 100, con participación de míticas bandas de la zona como Sonic Youth, Wipers o Naked Raygun. El objetivo de Sub Pop 200 era, por tanto, repetir la jugada y, al mismo tiempo, ir más allá. Por ello, optaron por editar un triple 12 pulgadas agrupando a la plana mayor de la escena del Seattle de la época en un único lanzamiento. Lanzamiento que, teniendo en cuenta lo que ocurriría solo pocos meses después, estaba destinado a convertirse en leyenda, actuando como perfecto testimonio de una escena que, tal y como se conocía, estaba a punto de terminar.

El disco se abre con Tad, la banda del enorme (en todos los sentidos) Tad Doyle, inaugurando el recopilatorio con ‘Sex god Missy’, tema que solo unos meses más tarde, y con una mezcla ligeramente diferente, aparecería en God’s Balls, disco de debut de una banda de culto que, por entonces, daba sus primeros pasos. Totalmente desconocidos para el gran público, y habiendo editado únicamente un single con anterioridad a la publicación de este recopilatorio, el grupo da perfecta muestra del sonido que revelarían al mundo en su primer álbum, con un riff metalero y pesado que domina toda la canción y con la ominosa voz del propio Tad Doyle sirviendo de agobiante nexo de unión. Buen tema para dar inicio al disco, con un adelanto del primer álbum de la banda. Lo mejor, no obstante, todavía está por llegar.

The Fluid
The Fluid

Y no se hace esperar demasiado, porque ya en el segundo corte nos encontramos con una de las joyas del disco, ‘Is it day I’m seeing?’ de The Fluid, banda oriunda de Denver y que cuenta con el honor de ser considerada la primera banda de fuera de Seattle en firmar con el sello Sub Pop. Tan solo se mantuvieron activos hasta 1993, con un fugaz regreso a los escenarios en 2008, por lo que repasar su discografía completa no supone demasiado tiempo y merece mucho la pena. No todo lo publicado está al nivel del corte seleccionado para este recopilatorio, pero se trata, no obstante, de una banda a reivindicar.

 

Al llegar al corte tres nos encontramos con otra de las gemas ocultas de este álbum: ‘Spank thru’, de Nirvana. Canción compuesta por Kurt Cobain con anterioridad a la formación del grupo, supone, de acuerdo con Krist Novoselic, la primera canción de la historia de la formación, y la versión aquí incluida, con el mencionado Novoselic al bajo, Chad Channing a la batería y el omnipresente Jack Endino (ex Skin Yard) produciendo, posee el valor añadido de que no ha sido editada en ningún otro lanzamiento oficial de la banda.

No le corresponde a ‘Spank Thru’ el honor de ser el primer corte editado por Cobain y compañía (el single ‘Love Buzz’ fue publicado apenas unos meses antes), pero supone un ejemplo perfecto del sonido de Nirvana poco antes de saltar a la popularidad local con ‘Bleach’ y mucho antes de convertirse en fenómeno de masas con el lanzamiento de ‘Nevermind’.

Llegando al cuarto corte nos encontramos con la que es, probablemente, la pieza más inclasificable de todo el disco. Steven “Jesse” Bernstein era un poeta muy popular en el círculo underground del Seattle de la época, habiendo autopublicado su obra póetica, deudora de William S. Burroughs y de Charles Bukowski, desde finales de la década de los 70. Abriendo en ocasiones, con lecturas de sus poemas,  para bandas como los Big Black de Steve Albini, poco a poco  se hizo un nombre dentro de la permeable escena de Seattle por medio de interpretaciones bastante similares a ‘Come out tonight’, el corte incluido en Sub Pop 200. Es decir, diatribas surrealistas sobre temas difíciles de discernir soltadas a gritos ante un micrófono sin ningún tipo de acompañamiento.

Concluido el intervalo de Bernstein, llega el turno de uno de los pesos pesados del sello. Habiendo editado su single de debut, ‘Touch me, I’m sick’, en el verano del 88, y su icónico EP ‘Superfuzz Bigmuff’ en octubre del mismo año, Mark Arm, Steve Turner, Dan Peters y Matt Lukin reservan para este recopilatorio una versión de ‘The Rose’, canción compuesta para la película del mismo nombre por Amanda McBroom en 1979. La banda estaba en un momento creativo brillante, preparando su asalto a la cumbre de la escena underground del noroeste de Estados Unidos tras el tremendo impulso que había supuesto su primer single. La pieza que aquí presentan, no obstante, no parece particularmente bien escogida y palidece en comparación con otras versiones que grabaron durante sus primeros años (‘Hate the police’ de The Dicks, ‘Halloween’ de Sonic Youth o ‘The money will roll right in’ de Fang, por mencionar algunos ejemplos) o en comparación con la mayor parte de sus composiciones propias. Pequeño tropiezo de una enorme banda que, si el coronavirus lo permite, visitará Madrid a finales de septiembre de este año.

The Walkabouts
The Walkabouts

La tarea de subir el nivel le corresponde, por tanto, a The Walkabouts, banda de culto liderada a lo largo de toda su trayectoria por Chris Eckman y Carla Torgerson y que con ‘Got no chains’ anunciaban su ingreso en las filas de Sub Pop tras haber publicado previamente su disco de debut y un par de EP’s en otros sellos discográficos. The Walkabouts, con sus elementos de country y de folk, suponen una suerte de anomalía dentro del catálogo del sello en aquellos años, y en esta pieza, con esa introducción de guitarra acústica, bajo y armónica y con presencia, incluso, de algún arreglo de cuerda, lo demuestran a la perfección.  Otra formación no demasiado bien conocida por el gran público, que se aleja bastante del sonido comúnmente identificado como grunge, y a la que merece la pena dedicarle más de una escucha.

A continuación le llega el turno al único cantautor presente en toda la compilación, Terry Lee Hale, con ‘Dead is dead’. La canción aquí presente supone su única pieza editada bajo el paraguas del sello Sub Pop y, de hecho, a pesar de llegar a abrir para bandas de la talla de Soundgarden o Screaming Trees y de curtirse tocando en la plana mayor de los clubes y bares de la ciudad, nunca disfrutó de un contrato discográfico en su país de origen, viéndose obligado a emigrar a Europa para disfrutar de cierto reconocimiento. Hoy día continúa residiendo en el viejo continente (en Marsella, según su página web), donde, a lo largo de los últimos 30 años, ha editado obras fascinantes para todo amante de la americana (lo cual no deja de ser irónico).

Y llegando al octavo corte nos encontramos con otro de los pesos pesadísimos de la escena de Seattle. Soundgarden habían editado sus dos primeros EP’s (‘Screaming Life’ y ‘Fopp’) por medio de Sub Pop pero, de hecho, habían abandonado la casa para firmar con la mítica SST Records de cara a la publicación de ‘Ultramega OK’, su primer larga duración, editado solo 2 meses antes que Sub Pop 200. ‘Sub Pop Rock City’ funciona, por tanto, como una suerte de despedida del sello en el que dieron sus primeros pasos como banda. Más allá de ello, la canción no es especialmente memorable y, desde luego, no pasó a la historia de la formación como uno de sus mayores hitos creativos. Hitos que serían alcanzados muy poco tiempo después por medio de ese apabullante tridente que componen ‘Louder than love’, Badmotorfinger’ y ‘Superunknown’.

Muy diferente es el caso de Green River, banda de la que habían formado parte Mark Arm y Steve Turner (Mudhoney), o Stone Gossard y Jeff Ament (Mother Love Bone primero, y Pearl Jam después) y que se había desbandado varios meses antes de la publicación de Sub Pop 200 como consecuencia de la diferencia de criterios, tanto artísticos como en términos de management, existentes entre Arm y la sección Pearl Jam del grupo (Turner había abandonado la formación ya en 1986). Con ‘Hangin’ tree’, Green River diseminan una pieza más del escaso pero muy destacable legado de un grupo cuya separación, no obstante, nos permitió disfrutar de dos (o tres, según se mire) de las bandas más importantes del Rock de los 90.

Y precisamente de Green River es la versión que incluyen ‘Fastbacks’, que abandonan su habitual pop-punk en beneficio de un sonido mucho más crudo para adaptar de forma inmejorable la que es, probablemente, la canción más famosa de la ya por entonces difunta banda. Una versión muy destacable, que no se limita simplemente a “copiar” la versión original y que, de hecho, supera a la que de la misma canción hicieran Soundgarden en su EP ‘Fopp’ un par de años antes. Muy buena nota, por tanto, para un grupo que se mantuvo activo a lo largo de toda la década de los 90.

Blood Circus
Blood Circus

Llegamos en este punto a la “zona oscura” del recopilatorio, con una serie de cortes protagonizados por bandas de cortísima andadura y de las que hoy día solo los verdaderos apasionados de la escena de Seattle se acuerdan. Es el caso de Blood Circus, formación de cortísima vida de estética cercana al stoner, con vocalista que recuerda a Glenn Danzig, y que dejan con ‘The Outback’ otra de las joyas ocultas del disco. Con una discografía compuesta por únicamente un EP, ‘Primal Rock therapy’, editado por Sub Pop en 1989 y reeditado con cortes añadidos en 1992, suponen uno de los grupos de más corta vida de todos los incluidos en el disco. Una incógnita lo que habrían sido capaces de hacer en caso de haber seguido adelante, pero el corte aquí incluido nos deja, desde luego, ansiosos por averiguarlo.

Swallow
Swallow

Swallow es otra formación de trayectoria fugaz, ya que únicamente editó dos álbumes, ambos en 1989, a los que hay que añadir un tercero editado en 2008, con grabaciones originales de 1990. Una escucha de ‘Zoo’, pieza incluida en el recopilatorio y también corte inicial de su álbum homónimo de 1989, nos transporta inmediatamente al ‘Bleach’ de Nirvana, con el que comparte unas similitudes estilísticas más que evidentes. No es de extrañar, teniendo en cuenta que parece ser que tanto Cobain como Novoselic eran seguidores de la banda.

Y si corta fue la trayectoria de las anteriores bandas, tres cuartas partes de lo mismo ocurrió con Chemistry Set, que, entre 1988 y 1989, únicamente publicaron un EP y un single antes de desbandarse. Afortunadamente, en el verano de 2019, Green Monkey Records nos hizo un inestimable favor editando una compilación titulada ‘The incomplete fabulous stinking’, incluyendo los dos lanzamientos mencionados y hasta un total de 11 cortes extra entre los que se incluye ‘Underground’, la maravillosa pieza escogida para representar a la banda en Sub Pop 200 y que supone uno de los puntos álgidos de todo el disco. Totalmente recomendado acudir a la recopilación editada por Green Monkey Records para descubrir la fascinante obra de un grupo con un potencial tremebundo, con un vocalista magnífico y que, lamentablemente, no llegó a dar nada más de sí.

Muy distinto es el caso de Girl Trouble, protagonistas del corte 14 del disco con ‘Gonna find a cave’, versión de un clásico de los 60 popularizado por The Banana Splits. Siendo fieles a su rock garajero de herencia sesentera (la elección de la canción a versionar no deja lugar a dudas), esta agrupación, originaria de Tacoma, se mantuvo activa, en mayor o menor medida, desde 1983 hasta ya entrado el siglo XXI, dejando una buena ristra de pildorazos directos a la yugular tales como el que aquí se incluye.

La “oscuridad”, no obstante, vuelve con The Nights And Days, otra banda que nos dejó tras editar apenas un par de singles a finales de la década de los 80. El total de su producción musical no llega ni a la media hora, y con ‘Split’ dan un ejemplo perfecto de su punk directo y sin concesiones de ningún tipo. Otro caso, a sumar a Blood Circus y Chemistry Set, de lo que pudo haber sido y no fue.

Tres cuartas partes de lo mismo ocurre con Cat Butt, banda originalmente formada por David Emmanuel Duet (ex-Girl Trouble) junto a componentes de otras formaciones de la zona como 64 Spiders o The U-Men. Caracterizados por un sonido garajero y sucio, perfectamente ejemplificado por ‘Big cigar’, corte aquí incluido, su trayectoria como banda se extendió únicamente desde 1986 hasta 1989, con frecuentes cambios de formación, y editando un único EP, de título ‘Journey to the center of’, en 1989, antes de desbandarse definitivamente.

Beat Happening
Beat Happening

Distinto es el caso de Beat Happening. Habiendo editado su primer disco en 1984 eran, en el momento de la publicación de nuestro disco, probablemente la banda más veterana de todas las aquí incluidas, ya con un puñado de discos y EP’s a sus espaldas, y suponiendo uno de los primeros exponentes de lo que más adelante sería conocido como twee pop. ‘Pajama party in a haunted hive’, la canción aquí incluida, formó parte muy poco tiempo después de su disco ‘Black candy’ y es un muy buen ejemplo del sonido de ese álbum que, no obstante, no es reconocido como uno de los más brillantes de la formación.

Y si Beat Happening eran, probablemente, la banda más veterana del recopilatorio, Screaming Trees eran, por su parte, tal vez la banda más consolidada de todas las aquí incluidas. Habiendo editado el tremendo ‘Invisible lantern’ en mayo de 1988, la banda formada por los hermanos Conner, Mark Lanegan y Mark Pickerel se encontraba a las puertas de publicar otra de sus obras cumbre como es ‘Buzz Factory’, último lanzamiento de los Trees publicado bajo el paraguas de SST Records. Para Sub Pop 200 la banda sorprendió con una psicodélica versión del ‘Love or confusion’ de Jimi Hendrix donde, por encima de todo, brillan las punzantes guitarras de Gary Lee Conner, con ese sonido tan característico de los primeros años de la banda.

Para el penúltimo corte del disco queda reservada otra rareza. El productor e ingeniero de sonido Steve Fisk, productor de los primeros cuatro discos de Screaming Trees y también de obras varias de gentes como Nirvana, Soundgarden o Beat Happening, aporta un corte sin título, con músicos no acreditados, en el que, sobre una base de guitarra, bajo y batería, se atreve a meter sintetizadores y hasta un sitar. Su carrera musical en solitario es escasa, con un disco de 1987 llamado ‘448  deathless days’ y otro de 2001 llamado ‘999 levels of undo’ como hitos más destacados. No obstante, junto al fallecido Shawn James, con colaboraciones ilustres como la de Kim Thayil (Soundgarden), y bajo el nombre de Pigeonhead publicó en 1997 ‘The full premise’, disco donde mezcla elementos de funk, trip-hop o soul, dando lugar a un cóctel más que interesante y que, si bien gozó de cierto éxito en el momento de su publicación, hoy se encuentra prácticamente olvidado.

Como colofón al recopilatorio, en el corte número 20 nos encontramos con The Thrown Ups, proyecto de Leighton Beezer iniciado en 1984 y del que también formaban parte miembros de Mudhoney como Mark Arm (a la batería, en este caso) o Steve Turner. La premisa detrás de la formación es, cuanto menos, curiosa, ya que se trataba de una banda que ni ensayaba ni escribía canciones propiamente dichas, sino que se dedicaba a la improvisación tanto sobre el escenario como en el estudio. La canción aquí presente, ‘You lost it’, da buena cuenta de ello. A pesar de gozar de cierta popularidad entre la escena underground, llegando a telonear a míticas bandas como Hüsker Dü, conforme Arm y Turner centraron su atención en Mudhoney, The Thrown Ups fueron perdiendo fuerza hasta acabar por disolverse definitivamente en  1991. Para quien quiera saber más de este inclasificable grupo, en 1997 el sello Amphetamine Reptile recopiló la mayor parte de sus grabaciones en un único álbum titulado ‘The golden years’.

Con The Thrown Ups los 70 minutos que dura la compilación tocan a su fin y uno se queda con la sensación de haber recibido una auténtica lección de historia. A partir de aquí, como bien es sabido, las diferentes formaciones que colaboran en el álbum corrieron suertes diferentes. Algunas llegaron a ser estrellas mundiales, influyendo sobre toda una generación. Otras se mantuvieron en un discreto segundo plano. Otras no sobrevivieron más que unos pocos meses y hoy día no son recordadas más que por un puñado de aficionados. Pero todas y cada una de ellas contribuyeron a hacer grande un disco cuya escucha es asignatura obligada para todo aficionado al rock de la década de los 90. Un disco que permite hacerse una idea del espíritu que impregnaba una escena irrepetible. Un disco, en definitiva, legendario.

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