Rimas de Bécquer

La poesía de Bécquer es una de las más reconocidas dentro del panorama literario español y dentro del panorama romántico. Esta poesía queda recogida dentro de sus Rimas y que compone la principal obra poética que ha trascendido del autor sevillano hasta nuestros días.

El romanticismo de la poética de Bécquer es innegable, el de los grandes temas y que es capaz de cantar a la naturaleza, la vida y el amor. Se trata de una poesía con cadencia y armonía que ayuda a comprender mejor el tiempo romántico en el que fue escrita. No olvidemos que estas rimas fueron publicadas y promovidas después de la muerte de Bécquer y que gracias a ello han llegado a nuestros días.

La poesía de Gustavo Adolfo Bécquer

Comenzando un simple análisis, se puede decir que su formato está principalmente compuesto por versos libres y rima asonante donde sus principales temas se centran en el amor como detonante de las principales pasiones. Sin duda, este es un resumen demasiado simple, pero en el fracaso, en la decepción, el enamoramiento, la duda, la traición, la decepción o la tristeza está el amor becqueriano. El amor como tema, el amor como escusa para hablar de todo. Las influencias en las rimas de Bécquer se encuentran principalmente dentro del movimiento romántico. La poesía y rimas del autor encuentran sus referentes en los versos de Byron o de Heine. Se trata de una poesía principalmente intimista, y es en esa intimidad donde reside el centro de la vida de Bécquer.

La poesía y las rimas de Bécquer contribuyeron notablemente al desarrollo de la poesía española en los años venideros. Prueba de ello es la influencia que las rimas becquerianas tuvieron en autores del posterior movimiento simbolista o modernista, a parte de todos aquellos poetas que continuaron la estela del movimiento del romanticismo poético. ¿Quién puede decir que nunca ha escuchado hablar de las oscuras golondrinas? Veamos un análisis más detallado.

becquer

Comentario de la rima 1

La rima número 1 de Bécquer es el inicio de toda la serie de rimas que veremos en páginas posteriores. Es una bienvenida al lector, una primera sugerencia de los temas que el autor tratará en sucesivos versos. La Rima I de Bécquer es el perfecto primer acto para una obra que no dejará indiferente al lector. Descubre esta rima y todas las que vienen a continuación para descubrir la magnífica obra del genio sevillano de la literatura romántica. Esta primera rima no es más que el comienzo de una serie que llega casi al centenar de piezas que suponen un punto clave en la historia de la literatura en castellano. Sin más preámbulo, disfruten de Bécquer.

Rima I de Bécquer

Yo sé un himno gigante y extraño 
Que anuncia en la noche del alma una aurora, 
Y estas páginas son de ese himno 
Cadencias que el aire dilata en las sombras.

Yo quisiera escribirle, del hombre 
Domando el rebelde, mezquino idioma, 
Con palabras que fuesen a un tiempo 
Suspiros y risas, colores y notas.

Pero en vano es luchar, que no hay cifra 
capaz de encerrarlo, y apenas ¡oh hermosa! 
Si teniendo en mis manos las tuyas, 
pudiera al oirlo cantártelo a solas.

 

Comentario de la rima 2

En la rima número 2 de Gustavo Adolfo Bécquer se empieza a introducir el tema del escritor errante, del autor que busca a lo largo del mundo y de sus vivencias los momentos de escritura y pensamiento. Un toque muy romántico, la del pensador que duda de su destino, la del escritor que se sorprende de su propia deriva. En la rima dos de Bécquer se pueden apreciar estos temas que irán surgiendo más si cabe en sucesivas rimas. Descubre esta rima del genio sevillano.

Rima II de Bécquer

Saeta que voladora 
Cruza, arrojada al azar, 
Sin adivinarse dónde 
Temblando se clavará;

Hoja que del árbol seca 
Arrebata el vendaval, 
Sin que nadie acierte el surco 
Donde a caer volverá;

Gigante ola que el viento 
Riza y empuja en el mar, 
Y rueda y pasa, y no sabe 
Qué playa buscando va;

Luz que en cercos temblorosos 
Brilla, próxima a espirar, 
Ignorándose cuál de ellos 
El último brillará;

Eso soy yo, que al acaso 
Cruzo el mundo, sin pensar
De dónde vengo, ni adónde 
Mis pasos me llevarán.

Comentario de la rima 3

En la rima número tres de Bécquer, una de las más famosas y recordadas, se pueden apreciar los temas de la inspiración propia del artista. En esta rima Bécquer habla de cómo se inspira un autor, de cómo las figuras se plantean ante la mente del pensador de una forma extraña, bipolar, potente, espectacular. Sin lugar a dudas cualquier análisis literario desmerece el verso de Bécquer. En esta rima se puede llegar a intuir qué significaba la inspiración poética en Bécquer y cómo intenta describirla a través de metáforas y de figuras. Descubre esta rima número tres en Todos los Autores.

Rima III de Bécquer

Sacudimiento extraño 
Que agita las ideas, 
Como huracán que empuja 
Las olas en tropel;

Murmullo que en el alma 
Se eleva y va creciendo, 
Como volcán que sordo 
Anuncia que va a arder;

Deformes siluetas 
De seres imposibles, 
Paisajes que aparecen 
Como a través de un tul;

Colores que fundiéndose 
Remedan en el aire 
Los átomos del Iris, 
Que nadan en la luz;

Ideas sin palabras, 
Palabras sin sentido; 
Cadencias que no tienen 
Ni ritmo ni compás;

Memorias y deseos 
De cosas que no existen; 
Accesos de alegría, 
Impulsos de llorar;

Actividad nerviosa 
Que no halla en qué emplearse; 
Sin riendas que le guie 
Caballo volador;

Locura que el espíritu 
Exalta y enardece; 
Embriaguez divina 
Del genio creador… 
¡Tal es la inspiración!

Gigante voz que el caos 
Ordena en el cerebro, 
Y entre las sombras hace 
La luz aparecer;
Brillante rienda de oro, 
Que poderosa enfrena 
De la exaltada mente 
El volador corcel;

Hilo de luz que en haces 
Los pensamientos ata; 
Sol que las nubes rompe 
Y toca en el zenit;

Inteligente mano, 
Que en un collar de perlas 
Consigue las indóciles 
Palabras reunir;

Armonioso ritmo, 
Que con cadencia y número 
Las fugitivas notas 
Encierra en el compás;

Cincel que el bloque muerde 
La estatua modelando, 
Y la belleza plástica 
Añade á la ideal;

Atmósfera en que giran 
Con orden las ideas, 
Cual átomos que agrupan
Recóndita atracción;

Raudal en cuyas ondas 
Su sed la fiebre apaga; 
Oasis que al espíritu 
Devuelve su vigor… 
¡Tal es nuestra razón!

Con ambas siempre en lucha 
Y de ambas vencedor, 
Tan sólo el genio puede 
A un yugo atar las dos.

Comentario de la rima 4

En esta rima número cuatro de Bécquer empezamos a observar el porqué de la fama del autor. Numerosas frases incluidas en esta rima han trascendido incluso a nuestros días por su potencia evocadora. En esta rima se habla de la trascendencia del arte en general y de la poesía en particular. Más allá de las épocas y de numerosos elementos, siempre quedará poesía. Quizás un himno a cualquier arte, en esta rima Bécquer demuestra todas sus dotes como poeta. Una canción de esperanza y de resistencia. Uno de los mejores poemas de Bécquer. La rima número 4, sin duda, una de nuestras favoritas de Bécquer.

Rima IV de Bécquer

No digáis que agotado su tesoro, 
De asuntos falta, enmudeció la lira: 
Podrá no haber poetas; pero siempre 
Habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso 
Palpiten encendidas; 
Mientras el sol las desgarradas nubes 
De fuego y oro vista;

Mientras el aire en su regazo ve 
Perfumes y armonías;
Mientras haya en el mundo primavera, 
¡Habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance 
Las fuentes de la vida, 
Y en el mar o en el cielo haya un abismo 
Que al cálculo resista;

Mientras la humanidad siempre avanzando 
No sepa adonde camina; 
Mientras haya un misterio para el hombre, 
¡Habrá poesía!

Mientras sintamos que se alegra el alma. 
Sin que los labios rían; 
Mientras se llore sin que el llanto acuda 
A nublar la pupila;

Mientras el corazón y la cabeza 
Batallando prosigan; 
Mientras haya esperanzas y recuerdos, 
¡Habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen 
Los ojos que los miran; 
Mientras responda el labio suspirando 
Al labio que suspira;
Mientras sentirse puedan en un beso 
Dos almas confundidas; 
Mientras exista una mujer hermosa, 
¡Habrá poesía!

Comentario de la rima 5

En la rima número 5 Bécquer se vuelve a definir como poeta y como persona, vuelve a evocar la vida del autor desde diferentes perspectivas. En esta rima el autor sevillano incluye alguno de sus mejores versos, toda una evocación a la individualidad y a la importancia del Yo. Sin lugar a duda uno de los temas románticos por excelencia. En esta rima 5 podemos encontrar la personalidad de uno mismo como algo valioso, como algo a conservar y venerar. Descubre la rima cinco en Todos los Autores.

Rima V de Bécquer

Espíritu sin nombre 
Indefinible esencia, 
Yo vivo con la vida 
Sin formas de la idea.

Yo nado en el vacío. 
Del sol tiemblo en la hoguera. 
Palpito entre las sombras 
Y floto con las nieblas.

Yo soy el fleco de oro 
De la lejana estrella; 
Yo soy de la alta luna 
La luz tibia y serena.

Yo soy la ardiente nube 
Que en el ocaso ondea; 
Yo soy del astro errante 
La luminosa estela.
Yo soy nieve en las cumbres, 
Soy fuego en las arenas, 
Azul onda en los mares, 
Y espuma en las riberas.

En el laúd soy nota. 
Perfume en la violeta, 
Fugaz llama en las tumbas, 
Y en las ruinas hiedra.

Yo atrueno en el torrente, 
Y silbo en la centella, 
Y ciego en el relámpago, 
Y rujo en la tormenta.

Yo río en los alcores, 
Susurro en la alta hierba. 
Suspiro en la onda pura, 
Y lloro en la hoja seca.

Yo ondulo en los átomos 
Del humo que se eleva, 
Y al cielo lento sube 
En espiral inmensa.

Yo, en los dorados hilos 
Que los insectos cuelgan. 
Me mezclo entre los árboles
En la ardorosa siesta.

Yo, corro tras las ninfas 
Que en la corriente fresca 
Del cristalino arroyo 
Desnudas juguetean.

Yo, en bosque de corales, 
Que alfombran blancas perlas, 
Persigo en el Océano 
Las náyades ligeras.

Yo, en las cavernas cóncavas, 
Do el sol nunca penetra, 
Mezclándome con los gnomos, 
Contemplo sus riquezas.

Yo busco de los siglos 
las ya borradas huellas, 
Y sé de esos imperios 
De que ni el nombre queda.

Yo sigo en raudo vértigo 
Los mundos que voltean, 
Y mi pupila abarca 
La creación entera.

Yo sé de esas regiones
A do un rumor no llega 
Y dónde informes astros 
De vida un soplo esperan.

Yo soy sobre el abismo 
El puente que atraviesa; 
Yo soy la ignota escala 
Que el cielo une la tierra,

Yo soy el invisible 
Anillo que sujeta 
El mundo de la forma 
Al mundo de la idea.

Yo, en fin, soy ese espíritu, 
Desconocida esencia. 
Perfume misterioso 
De que es vaso el poeta.

Comentario de la rima 6

La rima número 6 de Bécquer es una de las mas cortas y puede considerarse como un poema breve. Es un formato muy adecuado, ya que la temática de la pieza puede centrarse en una brisa, en un suspiro evocador. En esta rima seis Bécquer evoca figuras lejanas con unos pocos versos, silencios y recuerdos surgidos en un instante que queda plasmado en estas líneas. Descubre la rima seis de Bécquer en Todos los Autores.

Rima VI de Bécquer

Como la brisa que la sangre orea 
Sobre el oscuro campo de batalla. 
Cargada de perfumes y armonías 
En el silencio de la noche vaga;

Símbolo del dolor y la ternura, 
Del bardo inglés en el horrible drama, 
La dulce Ofelia, la razón perdida, 
Cogiendo flores y cantando pasa.

Comentario de la rima 7

La rima número siete de Bécquer evoca una escena pequeña, pero con mucho significado. Pocos versos que consiguen mostrar al lector una escena para todos comprensible, una calma tensa ante algo que está por llegar … En estos pocos versos podemos sentir la sensación que Bécquer quería mostrar. Sin más preámbulo, descubre la número 7 en Todos los Autores.

Rima VII de Bécquer

Del salón en el ángulo oscuro, 
De su dueño tal vez olvidada, 
Silenciosa y cubierta de polvo 
Veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, 
Como el pájaro duerme en las ramas, 
Esperando la mano de nieve 
Que sabe arrancarla!

¡Ay! pensé; ¡cuántas veces el genio 
Así duerme en el fondo del alma, 
una voz, como Lázaro, espera 
Que le diga: ¡Levántate y anda!

Comentario de la rima 8

En la rima número de ocho de Bécquer podemos ver la continuación del tema anterior. Aunque en estas páginas las estemos tratando de manera individualizada, no hay que olvidar que las rimas tienen números anteriores y una cierta resonancia en las que le siguen. Por ello, si en la anterior rima veíamos un suspiro, en esta empezamos a percibir el recuerdo y lo que él evoca. Una rima la número 8 que habla de alguno de los temas románticos por excelencia, el ansia de vivir, de recordar, de sentir… Descubre esta rima de Bécquer en Todos los Autores.

Rima VIII de Bécquer

Cuando miro el azul horizonte 
Perderse a lo lejos,
Al través de una gasa de polvo 
Dorado e inquieto,
Me parece posible arrancarme 
Del mísero suelo,
Y flotar con la niebla dorada 
En átomos leves
Cual ella deshecho.

Cuando miro de noche en el fondo 
Oscuro del cielo
Las estrellas temblar, como ardientes 
Pupilas de fuego,
Me parece posible a do brillan 
Subir en un vuelo,
Y anegarme en su luz, y con ellas 
En lumbre encendido
Fundirme en un beso.

En el mar de la duda en que bogo 
Ni aún sé lo que creo;
¡Sin embargo, estas ansias me dicen 
Que yo llevo algo
Divino aquí dentro!…

Comentario de la rima 9

Una de las más concretas, de las más cortas, pero no por ello la rima número 9 de Bécquer deja de sorprendernos. En ella se habla de la relación de varios elementos de la naturaleza que juegan, que besan, que se deslizan, que se inclinan… la resonancia de los versos empleados en esta rima es evidente. Disfrutad de la rima 9 de Bécquer a continuación en Todos los Autores.

Rima IX de Bécquer

Besa el aura que gime blandamente 
Las leves ondas que jugando riza;
El sol besa la nube en Occidente 
Y de púrpura y oro la matiza; 
La llama alrededor del tronco ardiente 
Por besar otra llama se desliza, 
Y hasta el sauce, inclinándose a su peso, 
Al río que le besa, vuelve un beso.

Comentario de la rima 10

Otra de estas rimas condensadas, piezas cortas, pero intensas. La rima número diez de Bécquer es una de las que más pueden sorprender al lector, en ella se habla del tema del amor (no hay que decir que este tema se irá repitiendo sucesivamente), de lo que podríamos llamar “su intangibilidad”, aunque este análisis breve y rápido resulte evidente. Es un intento más de rodear el tema e intentar describirlo, algo que sucederá en sucesivas rimas. Descubre este acercamiento, esta forma de narrar, en la biblioteca de Todos los Autores. 

Rima X de Bécquer

Los invisibles átomos del aire 
En derredor palpitan y se inflaman; 
El cielo se deshace en rayos de oro; 
La tierra se estremece alborozada; 
Oigo flotando en olas de armonía 
Rumor de besos y batir de alas; 
Mis párpados se cierran… ¿Qué sucede? 
— ¡Es el amor que pasa!

Comentario de la rima 11

Esta rima número once de Bécquer es una de las preferidas de los lectores. Con un estilo mucho más directo, en la rima se establece el diálogo entre alguien deseado y quien desea. Esta delimitación de papeles es mucho suponer, dado que se sigue hablando de uno de los temas preferidos del autor: el amor. Una de las rimas más famosas y con más ritmo, descúbrela en Todos los Autores.

Rima XI de Bécquer

Yo soy ardiente, yo soy morena, 
Yo soy el símbolo de la pasión; 
De ansia de goces mi alma está llena. 
— ¿A mí me buscas? — No es a ti; no.
— Mi frente es pálida; mis trenzas de oro: 
Puedo brindarte dichas sin fin; 
Yo de ternura guardo un tesoro. 
— ¿A mí me llamas? — No; no es a ti.

— Yo soy un sueño, un imposible, 
Vano fantasma de niebla y luz; 
Soy incorpórea, soy intangible; 
No puedo amarte. — ¡Oh, ven; ven tú!

Comentario de la rima 12

Esta rima número doce de Bécquer es una de las más señaladas y fuente de frases que han llegado hasta nuestros días. En esta rima se establece una descripción poética al estilo Bécquer. Qué decir de sus versos y de sus adjetivos, que sondean a la perfección todos los recovecos de quien se quiere mostrar. El color verde es el centro, descubre esta rima número 12 en Todos los Autores.

Rima XII de Bécquer

Porque son, niña, tus ojos 
Verdes como el mar, te quejas; 
Verdes los tienen las náyades, 
Verdes los tuvo Minerva, 
Y verdes son las pupilas 
De las hurís del profeta.

El verde es gala y ornato 
Del bosque en la primavera. 
Entre sus siete colores 
Brillante el Iris lo ostenta. 
Las esmeraldas son verdes, 
Verde el color del que espera, 
Y las ondas del Océano, 
Y el laurel de los poetas.
Es tu mejilla temprana 
Rosa de escarcha cubierta, 
En que el carmín de los pétalos 
Se ve al través de las perlas. 
Y sin embargo,
Sé que te quejas,
Porque tus ojos
Crees que la afean:
Pues no lo creas;
Que parecen tus pupilas, 
Húmedas, verdes é inquietas, 
Tempranas hojas de almendro. 
Que al soplo del aire tiemblan.

Es tu boca de rubíes 
Purpúrea granada abierta. 
Que en el estío convida 
A apagar la sed en ella. 
Y sin embargo.
Sé que te quejas,
Porque tus ojos
Crees que la afean:
Pues no lo creas;
Que parecen, si enojada 
Tus pupilas centellean, 
Las olas del mar que rompen 
En las cantábricas peñas.
Es tu frente que corona 
Crespo el oro en ancha trenza, 
Nevada cumbre en que el día 
Su postrera luz refleja. 
Y sin embargo,
Sé que te quejas,
Porque tus ojos
Crees que la afean:
Pues no lo creas;
Que, entre las rubias pestañas, 
Junto a las sienes, semejan 
Broches de esmeralda y oro, 
Que un blanco armiño sujetan.

Comentario de la rima 13

La rima número trece de Béquer sigue la estela de su rima precedente y en ella se muestran los sentimientos hacia una persona. La pupila de sus ojos sirve como centro para describir esta relación. La rima trece del autor es una de las más recordadas, descúbrela en la biblioteca de Todos los Autores.

Rima XIII de Bécquer

Tu pupila es azul, y cuando ríes, 
su claridad suave me recuerda 
el trémulo fulgor de la mañana 
que en el mar se refleja.

Tu pupila es azul, y cuando lloras, 
las trasparentes lágrimas en ella 
se me figuran gotas de rocío 
sobre una violeta.

Tu pupila es azul, y si en su fondo 
como un punto de luz radia una idea, 
me parece en el cielo de la tarde 
¡Una perdida estrella!

Comentario de la rima 14

En la rima catorce de Bécquer podemos encontrar una de las piezas más evocadoras de toda su obra poética. En ella se habla con verdadera pasión de los sentimientos hacia una persona, centrados en el poder de atracción que generan sus ojos. Sus últimos versos son de lo más recordado y se podría decir que son uno de los versos más famosos de Bécquer. Descubre la rima 14 en Todos los Autores.

Rima XIV de Bécquer

Te vi un punto, y, flotando ante mis ojos 
La imagen de tus ojos se quedó, 
Como la mancha oscura, orlada en fuego, 
Que flota y ciega, si se mira al sol.

Adonde quiera que la vista fijo, 
Torno a ver sus pupilas llamear; 
Mas no te encuentro a ti, que es tu mirada: 
Unos ojos, los tuyos, nada más.

De mi alcoba en el ángulo los miro 
Desasidos fantásticos lucir: 
Cuando duermo, los siento que se ciernen 
De par en par abiertos sobre mí.

Y sé que hay fuegos fatuos que en la noche
Llevan al caminante a perecer: 
Yo me siento arrastrado por tus ojos, 
Pero adonde me arrastran, no lo sé.

Comentario de la rima 15

Una vez más, en la rima quince de Bécquer volvemos a encontrar alguno de sus temas más característicos: el amor. En este caso, este tema se aborda desde la perspectiva de la distancia, de lo imposible que es llegar a describirlo, a nombrarlo, y mucho menos a conseguirlo. La exaltación del Yo poético de Bécquer también tiene uno de sus grandes exponentes en esta rima 15, descúbrela en Todos los Autores.

Rima XV de Bécquer

Cendal flotante de leve bruma, 
Rizada cinta de blanca espuma, 
Rumor sonoro
De arpa de oro,
Beso del aura, onda de luz, 
Eso eres tú.

Tú, sombra aérea que, cuantas veces 
Voy a tocarte, te desvaneces 
Como la llama, como el sonido, 
Como la niebla, como el gemido 
Del lago azul.

En mar sin playas onda sonante, 
En el vacío cometa errante, 
Largo lamento
Del ronco viento,
Ansia perpetua de algo mejor. 
Eso soy yo.

¡Yo, que a tus ojos en mi agonía 
Los ojos vuelvo de noche y día; 
Yo, que incansable corro y demente 
Tras una sombra, tras la hija ardiente 
De una visión!

Comentario de la rima 16

En la rima dieciséis de Bécquer tenemos una de las más directas y más evocadoras de toda su colección, un poema de amor que logra ser sugerente. Una vez más, en la rima de Bécquer se mezclan los temas románticos del amor y del deseo. En la rima 16 podemos encontrar los versos que indican la existencia de un amor latente en la realidad de los dos amados, mucho más allá de su presencia física. Estos temas, que rallan lo sobrenatural, si somos estrictamente analíticos, están muy presentes en la lírica romántica y en la temática de Bécquer. Descubre esta rima en Todos los Autores.

Rima XVI de Bécquer

Si al mecer las azules campanillas 
De tu balcón,
Crees que suspirando pasa el viento 
Murmurador,
Sabe que, oculto entre las verdes hojas, 
Suspiro yo.

Si al resonar confuso a tus espaldas 
Vago rumor,
Crees que por tu nombre te ha llamado 
Lejana voz,
Sabe que, entre las sombras que te cercan, 
Te llamo yo.

Si se turba medroso en la alta noche 
Tu corazón,
Al sentir en tus labios un aliento 
Abrasador,
Sabe que, aunque invisible, al lado tuyo 
Respiro yo.

Comentario de la rima 17

Esta rima es una de las más concretas, pero también de las más densas. ¿Quién se atreve a decir que nunca ha sentido lo que muestran sus líneas? En la rima diecisiete de Bécquer se muestra el encuentro con la persona amada, la fortuna que ello supone y los sentimientos que de ello se extraen. No más preámbulo, descubran la rima 17 en Todos los Autores.

Rima XVII de Bécquer

Hoy la tierra y los cielos me sonríen, 
Hoy llega al fondo de mi alma el sol; 
Hoy la he visto… la he visto y me ha mirado… 
¡Hoy creo en Dios!

Comentario de la rima 18

En la rima dieciocho de Bécquer podemos encontrar una de las más hipnóticas de toda su obra poética. En ella se muestra el sueño de una flor, un estado quizás desconocido para todos pero del que el autor consigue evocar ideas desconocidas. Descubran la rima número 18 en Todos los Autores.

Rima XVIII de Bécquer

Fatigada del baile, 
Encendido el color, breve el aliento, 
Apoyada en mi brazo, 
Del salón se detuvo en un extremo.

Entre la leve gasa 
Que levantaba el palpitante seno, 
Una flor se mecía 
En compasado y dulce movimiento.

Como en cuna de nácar 
Que empuja el mar y que acaricia el céfiro, 
Tal vez allí dormía 
Al soplo de sus labios entreabiertos.
— ¡Oh! ¿Quién así, pensaba,
Dejar pudiera deslizarse el tiempo? 
¡Oh, si las flores duermen,
Qué dulcísimo sueño!

Comentario de la rima 19

Encontramos en este caso otra de las rimas breves de Bécquer. En la rima diecinueve encontramos una nueva evocación del autor sevillano sobre una acción concreta. En ella se describe un pequeño gesto, pero que consigue evocar en la mente del poeta sensaciones poderosas. Descubre la rima número 19 en Todos los Autores.

Rima XIX de Bécquer

Cuando sobre el pecho inclinas 
La melancólica frente, 
Una azucena tronchada 
Me pareces.

Porque al darte la pureza 
De que es símbolo celeste. 
Como a ella, te hizo Dios 
De oro y nieve.

Comentario de la rima 20

En la rima veinte de Bécquer podemos encontrar una de las más breves piezas del autor, pero no por ello de las menos potentes. En ella se muestra la sensación de un beso, de una mirada, todo ello en cuatro versos. Descubre la rima en Todos los Autores.

Rima XX de Bécquer

Sabe, si alguna vez tus labios rojos 
Quema invisible atmósfera abrasada, 
Que el alma que hablar puede con los ojos, 
También puede besar con la mirada.

Comentario de la rima 21

En la rima veintiuno de Bécquer encontramos el máximo exponente de toda su colección y quizás una de las frases más recordadas de la actualidad. En esta rima podemos encontrar versos que incluso han llegado a nuestros días y que pueden considerarse incluso parte de nuestra cultura. ¿Quién nunca ha escuchado aquella pregunta de qué es poesía? Pues poesía, gracias a Bécquer, sabemos que poesía eres tú. La importancia de que unos versos incluidos en una rima tan pequeña hayan llegado a nuestros días es mayúscula. No hay que olvidar que estas rimas tampoco gozaron del reconocimiento tan grande que tienen ahora en su propia época. En la rima 21 de Bécquer podemos encontrar, de forma condensada, las razones por las cuales son consideradas una de las mejores y más importantes de toda la obra poética española. Recordemos la rima número 21 con su famosa pregunta de que es la poesía en Todos los Autores. Bécquer ya dio su respuesta: la poesía eres tú. Sin más preámbulo, disfrutad de la rima a continuación:

Rima XXI de Bécquer

¿Qué es poesía? dices mientras clavas 
En mi pupila tu pupila azul. 
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? 
Poesía… eres tú.

Comentario de la rima 22

La rima número veintidós de Bécquer es una de las más breves de toda su colección, quizás también una de las más enigmáticas. Una vez más, la rima gira alrededor de una flor, una rosa. A través de ella se muestran los sentimientos del autor, ¿cuál será su significado? Descubre esta rima en Todos los Autores.

Rima XXII de Bécquer

¿Cómo vive esa rosa que has prendido 
junto a tu corazón? 
Nunca hasta ahora contemplé en la tierra 
Sobre el volcán la flor.

Comentario de la rima 23

En la rima veintitrés de Bécquer volvemos a encontrar uno de esos ejemplos que muestran la importancia de la poesía breve. En sus apenas cuatro versos podemos encontrar uno de los mejores ejemplos de todas las rimas de la colección. En ella se muestra el deseo de un beso, y su forma de transmitirlo es evocadora. Descubre la rima 23 en Todos los Autores.

Rima XXIII de Bécquer

Por una mirada, un mundo 
Por una sonrisa, un cielo; 
Por un beso… ¡yo no sé 
qué te diera por un beso!

Comentario de la rima 24

En la rima veinticuatro de Bécquer podemos encontrar uno de los mejores ejemplos de temática amorosa. En esta rima también podemos encontrar una de las mayores referencias a símbolos y a metáforas. A través de ellos es por lo que se construye el poema. Sirviéndose de símbolos y de metáforas, Bécquer muestra la unión y la fuerza del choque entre dos mundos. Análisis breves y rápidos que se quedan cortos al lado de la lectura de esta rima 24, descúbrela en Todos los Autores.

Rima XXIV de Bécquer

Dos rojas lenguas de fuego 
Que, a un mismo tronco enlazadas, 
Se aproximan, y al besarse 
Forman una sola llama;

Dos notas que del laúd 
A un tiempo la mano arranca, 
Y en el espacio se encuentran 
Y armoniosas se abrazan;

Dos olas que vienen juntas 
A morir sobre una playa, 
Y que al romper se coronan 
Con un penacho de plata;

Dos jirones de vapor 
Que del lago se levantan, 
Y al juntarse allí en el cielo 
Forman una nube blanca;

Dos ideas que al par brotan. 
Dos besos que a un tiempo estallan, 
Dos ecos que se confunden… 
Eso son nuestras dos almas.

Comentario de la rima 25

La rima veinticinco de Bécquer es una de las más extensas de la colección y tiene como principal temática el amor y el deseo. En esta rima aparece uno de los grandes temas del romanticismo en general y de Bécquer en particular: la noche como fuente de secretos, de misterios, de grandes pasiones. Sin duda se trata de una de las rimas más íntimas del autor, y en ella se muestran con detalles exquisitos las sensaciones del autor. Descubre la rima número 25 en la biblioteca poética de Todos los Autores.

Rima XXV de Bécquer

Cuando en la noche te envuelven 
Las alas de tul del sueño, 
Y tus tendidas pestañas 
Semejan arcos de ébano, 
Por escuchar los latidos 
De tu corazón inquieto, 
Y reclinar tu dormida 
Cabeza sobre mi pecho, 
Diera, alma mía,
Cuanto poseo:
La luz, el aire
¡Y el pensamiento!

Cuando se clavan tus ojos 
En un invisible objeto, 
Y tus labios ilumina 
De una sonrisa el reflejo; 
Por leer sobre tu frente 
El callado pensamiento 
Que pasa como la nube 
Del mar sobre el ancho espejo,
Diera, alma mía, 
Cuanto deseo: 
La fama, el oro. 
La gloria, ¡el genio!

Cuando enmudece tu lengua, 
Y se apresura tu aliento, 
Y tus mejillas se encienden, 
Y entornas tus ojos negros; 
Por ver entre sus pestañas 
Brillar con húmedo fuego 
La ardiente chispa que brota 
Del volcán de los deseos, 
Diera, alma mía. 
Por cuanto espero, 
La fe, el espíritu, 
La tierra, ¡el cielo!

Comentario de la rima 26

En la rima veintiséis de Bécquer encontramos uno de los ejemplos de su verso libre, pero no por ello carente de ritmo y de armonía. En ella incluso vemos un tono diferente, alejado de la evocación del amor romántico y mucho más directo. ¿Cuál es el significado de esta rima? Descúbrelo en la biblioteca poética de Todos los Autores.

Rima XXVI de Bécquer

Voy contra mi interés al confesarlo; 
Pero yo, amada mía,
Pienso, cual tú, que una oda sólo es buena 
De un billete del Banco al dorso escrita. 
No faltará algún necio que al oírlo 
Se haga cruces y diga:
« Mujer al fin del siglo diez y nueve, 
Material y prosaica…» ¡Bobería! 
¡Voces que hacen correr cuatro poetas 
Que en invierno se embozan con la lira! 
¡Ladridos de los perros a la luna! 
Tú sabes y yo sé que en esta vida, 
Con genio, es muy contado quien la escribe 
Y con oro, cualquiera hace poesía.

Comentario de la rima 27

En la rima veintisiete de Bécquer podemos encontrar varios de los temas recurrentes en la obra del autor reunidos. Por un lado la rima 27 trata, como no, del amor, del deseo del autor hacia su amada que está evocada con maestría. Por otro lado también encontramos uno de los temas románticos más recordados, el sueño, lo sobrenatural, la noche, de ahí que se describa a alguien que duerme. Todo ello, reunido, da como resultado una de las rimas más evocadoras de toda la colección, descúbrela en Todos los Autores.

Rima XXVII de Bécquer

Despierta, tiemblo al mirarte; 
Dormida me atrevo a verte; 
Por eso, alma de mi alma, 
Yo velo mientras tú duermes.

Despierta, ríes; y al reír, tus labios 
Inquietos me parecen
Relámpagos de grana que serpean 
Sobre un cielo de nieve.

Despierta, los extremos de tu boca 
Pliega sonrisa leve,
Suave como el rastro luminoso 
Que deja un sol que muere…
— ¡Duerme!

Despierta, miras, y al mirar, tus ojos 
Húmedos resplandecen
Como la onda azul, en cuya cresta 
Chispeando el sol hiere.
Al través de tus párpados, dormida, 
Tranquilo fulgor viertes,
Cual derrama de luz templado rayo 
Lámpara transparente…
— ¡Duerme!

Despierta, hablas, y al hablar, vibrantes 
Tus palabras parecen
lluvia de perlas que en dorada copa 
Se derrama á torrentes.

Dormida, en el murmullo de tu aliento 
Acompasado y tenue,
Escucho yo un poema, que mi alma 
Enamorada entiende…
— ¡Duerme!

Sobre el corazón la mano 
Me he puesto, porque no suene 
Su latido, y de la noche 
Turbe la calma solemne.

De tu balcón las persianas 
Cerré ya, porque no entre 
El resplandor enojoso 
De la aurora, y te despierte… 
— ¡Duerme!

Comentario de la rima 28

En la rima veintiocho de Gustavo Adolfo Bécquer vuelve a tratar el tema por antonomasia de toda su obra y de sus rimas, el amor. En este número 28 el autor sevillano establece un diálogo sordo, regado de preguntas retóricas que envuelven el amor que siente. Una vez más, uno de los ejemplos de la poética de Bécquer, descubre esta rima y todas las de la colección en Todos los Autores.

Rima XXVIII de Bécquer

Cuando entre la sombra oscura 
Perdida una voz murmura 
Turbando su triste calma, 
Si en el fondo de mi alma 
La oigo dulce resonar; 
Dime: ¿es que el viento en sus giros 
se queja, o que tus suspiros 
me hablan de amor al pasar?

Cuando el sol en mi ventana 
Rojo brilla en la mañana, 
Y mi amor tu sombra evoca, 
Si en mi boca de otra boca 
Sentir creo la impresión; 
Dime: ¿es que ciego deliro, 
o que un beso en un suspiro 
me envía tu corazón?

Si en el luminoso día 
Y en la alta noche sombría; 
Si en todo cuanto rodea 
Al alma que te desea 
Te creo sentir y ver;
Dime: ¿es que toco y respiro 
soñando, o que en un suspiro 
me das tu aliento a beber?

Comentario de la rima 29

En la rima veintinueve de Bécquer volvemos a encontrarnos con la maestría del autor sevillano, con un formato y un ritmo diferentes, más rápido, con más cadencia. El ritmo del número 29 es innegable y supone una de las rimas a tener en cuenta dentro de su obra. En ella se muestran las sensaciones que se desgranan de la creación poética, la poesía como tema en sí mismo. Una explicación, una descripción… Muchas veces atendemos en la poesía de Bécquer que nos encontramos en un papel diferenciado, el autor es capaz de llamar la atención del lector y convertirlo en protagonista. No cabe más análisis ni resumen, descubre esta rima en Todos los Autores.

Rima XXIX de Bécquer

Sobre la falda tenía 
el libro abierto; 
En mi mejilla tocaban 
sus rizos negros; 
No veíamos las letras 
ninguno, creo; 
Mas guardábamos ambos 
hondo silencio. 
¿Cuánto duró? Ni aun entonces 
pude saberlo; 
Sólo sé que no se oía 
más que el aliento, 
Que apresurado escapaba 
del labio seco. 
Sólo sé que nos volvimos 
los dos a un tiempo, 
Y nuestros ojos se hallaron, 
y sonó un beso.
Creación de Dante era el libro, 
era su Infierno. 
Cuando a él bajamos los ojos, 
yo dije trémulo: 
¿Comprendes ya que un poema 
cabe en un verso? 
Y ella respondió encendida: 
— ¡Ya lo comprendo!

Comentario de la rima 30

En esta rima treinta de Bécquer asistimos a la temática del amor desde una perspectiva diferente a todas las relatadas en las rimas anteriores. En esta rima se habla desde el lado más amargo del amor, el de los secretos y los momentos que se olvidan, aquí se habla de lágrimas, de perdones, de llantos… Qué duda cabe que en la obra de Bécquer no todo es amor y fantasía, sino que el autor sabe relatar todas las caras del tema, ayudando de paso a que sus visiones sean más reales y más sinceras. Descubre la rima número 30 en Todos los Autores.

Rima XXX de Bécquer

Asomaba a sus ojos una lágrima 
y a mis labios una frase de perdón…
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: “¿Por qué callé aquel día?”
y ella dirá. “¿Por qué no lloré yo?”

Comentario de la rima 31

La rima treintaiuno de Bécquer vuelve a explorar la temática del amor desde una perspectiva agridulce. Sin lugar a dudas, hablar de la poética de Bécquer es hablar en buena medida de poética sobre el amor, pero muchas veces se olvida que el amor no solo son buenos momentos. Es uno de los grandes temas de la literatura, y es en su cara más oscura donde podemos encontrar también la maestría de Bécquer. En este poema se habla del resultado de un amor pasado. Descubre más de esta rima a continuación en Todos los Autores.

Rima XXXI de Bécquer

Nuestra pasión fue un trágico sainete 
en cuya absurda fábula
lo cómico y lo grave confundidos
risas y llanto arrancan.

Pero fue lo peor de aquella historia
que al fin de la jornada
a ella tocaron lágrimas y risas
y a mí, sólo las lágrimas.

Comentario de la rima 32

En la rima número treintaidós de Bécquer volvemos a encontrar una de esas situaciones tan características del enamoramiento, anónimo o no. Volvemos a ver escritos con maestría esos momentos potentes donde los enamorados se encuentran. Una rima corta que vuelve a explorar la temática del amor y en la que Bécquer relata el encuentro con la persona amada. La fugacidad de este momento es descrita con genialidad. Descubre esta rima, sin más resumen previo en Todos los Autores.

Rima XXXII de Bécquer

Pasaba arrolladora en su hermosura 
y el paso le dejé, 
ni aun mirarla me volví, y no obstante 
algo en mi oído murmuró “Esa es”.

¿Quién reunió la tarde a la mañana? 
Lo ignoro; sólo sé 
que en una breve noche de verano 
se unieron los crepúsculos y… “fue”.

Comentario de la rima 33

Lo intangible del amor, las descripciones siempre equívocas sobre la pasión, o lo indescriptible de la traición. Es una paradoja que a pesar de que estas cosas son difícilmente explicables, Bécquer haya podido mostrarlas en la rima 33. Hablar de lo que no se puede hablar, o intentar describir lo que no se puede describir puede ser el primer paso para comprenderlo. En esta rima podemos encontrar al Bécquer más inspirado, descúbrela a continuación.

Rima XXXIII de Bécquer

Es cuestión de palabras, y, no obstante, 
ni tú ni yo jamás, 
después de lo pasado, convendremos 
en quién la culpa está.

¡Lástima que el amor un diccionario 
no tenga dónde hallar 
cuándo el orgullo es simplemente orgullo 
y cuándo es dignidad!

Comentario de la rima 34

En la rima número treintaicuatro de Bécquer vuelven a aparecer los elementos más simbolistas de su obra. A lo largo de estas 34 rimas ya hemos podido descifrar alguno de sus principales y más famosos elementos. A través de una cruz se pueden ver los pensamientos del autor, las reflexiones sobre el secreto, sobre lo oculto y el misterio. Descubre la rima en la biblioteca poética de Bécquer en Todos los Autores y disfruta del genio romántico del siglo XIX.

Rima XXXIV de Bécquer

Cruza callada y son sus movimientos 
silenciosa armonía; 
suenan sus pasos, y al sonar recuerdan 
del himno alado la cadencia rítmica.

Los entreabre, aquellos ojos 
tan claros como el día, 
y la tierra y el cielo, cuando abarcan, 
arden con nueva luz en sus pupilas.

Ríe, y su carcajada tiene notas 
del agua fugitiva; 
llora, y es cada lágrima un poema 
de ternura infinita.

Ella tiene la luz, tiene el perfume, 
el color y la línea, 
la forma, engendradora de deseos, 
la expresión, fuente eterna de poesía.

¿Que es estúpida?… ¡Bah!, mientras, callando 
guarde obscuro el enigma, 
siempre valdrá, a mi ver, lo que ella calla 
más que lo que cualquiera otra me lo diga.

Comentario de la rima 35

En la rima treinta y cinco Bécquer vuelve a exponer el tema del enamoramiento, del olvido, del misterio… Una vez más la temática de la pasión está presente en sus rimas y aquí volvemos a encontrar un exponente. Se trata de una rima breve, de tan solo 4 versos, pero que consigue condensar un mensaje potente a la altura del resto de su lírica. Aquí se habla del olvido, del recuerdo de una persona hacia otra. El enfoque de esta rima es un misterio, aunque cada lector en sus versos puede comprender su propia versión. Descubre esta rima en Todos los Autores.

Rima XXXV de Bécquer

¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día, 
me admiró tu cariño mucho más; 
porque lo que hay en mí que vale algo 
eso… ¡ni lo pudiste sospechar!

Comentario de la rima 36

En la rima número treinta y seis de Bécquer se puede encontrar una estructura diferente a la mayoría de las piezas en la colección. En ella se expone, en una primera parte, una reflexión sobre el olvido en forma de metáfora. Esa primera parte sirve como marco para que, en la segunda, Bécquer vuelva a introducir el enamoramiento, en este caso las heridas del amor. Una estructura genial, descubre la rima en Todos los Autores.

Rima XXXVI de Bécquer

Si de nuestros agravios en un libro 
se escribiese la historia, 
y se borrase en nuestras almas cuanto 
se borrase en sus hojas.

Te quiero tanto aún; dejó en mi pecho 
tu amor huellas tan hondas, 
que sólo con que tú borrases una, 
¡las borraba yo todas!

Comentario de la rima 37

Esta rima treinta y siete de Bécquer refleja a la perfección alguno de los temas más característicos de sus rimas. En esta rima se habla de los sentimientos del autor ante una inminente marcha, en este caso sí que se habla abiertamente de la muerte, del tiempo que queda hasta que suceda. En la rima Bécquer muestra el estado del protagonista antes de enfrentarse a la muerte y las heridas que lleva consigo. En sus versos se desliza la idea del más allá, de un lugar eterno donde poder resolver los problemas de la vida. Una idea romántica sobre una existencia más allá de la muerte terrenal. Sin más análisis, descubre esta rima 37 a continuación.

Rima XXXVII de Bécquer

Antes que tú me moriré: escondido 
en las entrañas ya 
el hierro llevo con que abrió tu mano 
la ancha herida mortal.

Antes que tú me moriré: y mi espíritu, 
en su empeño tenaz, 
sentándose a las puertas de la muerte, 
allí te esperará.

Con las horas los días, con los días 
los años volarán, 
y a aquella puerta llamarás al cabo… 
¿Quién deja de llamar?

Entonces que tu culpa y tus despojos 
la tierra guardará, 
lavándote en las ondas de la muerte 
como en otro Jordán.

Allí, donde el murmullo de la vida 
temblando a morir va, 
como la ola que a la playa viene 
silenciosa a expirar.

Allí donde el sepulcro que se cierra 
abre una eternidad… 
¡Todo lo que los dos hemos callado 
lo tenemos que hablar!

Comentario de la rima 38

La rima treinta y ocho es una de las más famosas de Bécquer. En ella se establece una relación simbólica entre los elementos naturales y el amor. Se habla del origen y el destino de los suspiros, se habla del origen y el destino de las lágrimas, en este caso reduciéndolos a su simple estado natural: aire y agua. Es ahí donde se pone a la misma altura el plano del amor. Descubre esta rima en Todos los Autores.

Rima XXXVIII de Bécquer

¡Los suspiros son aire y van al aire! 
¡Las lágrimas son agua y van al mar! 
Dime, mujer, cuando el amor se olvida 
¿sabes tú adónde va?

Comentario de la rima 39

En la rima treinta y nueve de Bécquer se vuelve a abordar las pasiones y el enamoramiento desde una perspectiva diferente. En esta rima se establece una descripción sobre una persona amada. Se habla como si se estableciese una respuesta tras una pregunta inicial. El enamoramiento en este caso es muy descriptivo y mediante metáforas se establece una personalidad dura, una roca ante el amor, pero al final otros sentimientos parecen imponerse. Descubre más a continuación.

Rima XXXIX de Bécquer

¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable, 
es altanera y vana y caprichosa; 
antes que el sentimiento de su alma, 
brotará el agua de la estéril roca.

Sé que en su corazón, nido de sierpes, 
no hay una fibra que al amor responda;
que es una estatua inanimada…, pero… 
¡Es tan hermosa!

Comentario de la rima 40

Podemos ver en la rima cuarenta de Bécquer una nueva situación amorosa. Es difícil creer que en tantas rimas pueda un autor variar tanto, pero no olvidemos que es la obra de toda su vida. En ella se muestra un nuevo encuentro y la situación que se desgaja de ella. Descubre más acerca de la rima 40 a continuación en Todos los Autores.

Rima XL de Bécquer

Su mano entre mis manos, 
sus ojos en mis ojos, 
la amorosa cabeza 
apoyada en mi hombro,

¡Dios sabe cuántas veces, 
con paso perezoso, 
hemos vagado juntos 
bajo los altos olmos 
que de su casa prestan 
misterio y sombra al pórtico! 
Y ayer… un año apenas, 
pasando como un soplo 
con qué exquisita gracia 
con qué admirable aplomo, 
me dijo al presentarnos 
un amigo oficioso: 
“Creo que alguna parte 
he visto a usted” ¡Ah, bobos 
que sois de los salones 
comadres de buen tono, 
y andáis por allí a caza 
de galantes embrollos. 
¡Qué historia habéis perdido! 
¡Qué manjar tan sabroso! 
para ser devorado 
“soto voce” en un corro, 
detrás de abanico 
de plumas de oro!

¡Discreta y casta luna, 
copudos y altos olmos, 
paredes de su casa, 
umbrales de su pórtico, 
callad, y que en secreto 
no salga con vosotros! 
Callad; que por mi parte 
lo he vivido todo: 
y ella…, ella…, ¡no hay máscara 
semejante a su rostro!

Comentario de la rima 41

En la rima número cuarenta y uno de Bécquer encontramos otro de los exponentes del amor en su poesía. Evidentemente, al paso de las rimas y de los sucesivos números, el tema parece no variar, pero hay que recalcar la variedad de perspectivas en el mismo. Un tema muy amplio que Bécquer consigue llevar desde diferentes formatos, desde diferentes puntos de vista. Aquí encontramos un amor deseado, pero imposible. Descubre más de esta rima en Todos los Autores.

Rima XLI de Bécquer

Tú eras el huracán y yo la alta 
torre que desafía su poder: 
¡tenías que estrellarte o que abatirme! 
¡No pudo ser!

Tú eras el océano y yo la enhiesta 
roca que firme aguarda su vaivén: 
¡tenías que romperte o que arrancarme! … 
¡No pudo ser!

Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados 
el uno a arrollar, el otro a no ceder: 
la senda estrecha, inevitable el choque… 
¡No pudo ser!

Comentario de la rima 42

El tema de la rima número cuarenta y dos no es tan evidente como pueda parecer en otras de Bécquer. En ella se habla del recibimiento de una noticia, de un suceso que le ha sido contado al protagonista. Este evento le provoca una sensación de asombro tal que incluso describe varios síntomas de shock. Se puede entender, y no erraríamos demasiado la intención, que se trata de una rima relacionada con el duelo amoroso, o de una pérdida. En cualquier caso, esta es una gran rima de Bécquer, descúbrela sin más análisis en Todos los Autores.

Rima XLII de Bécquer

Cuando me lo contaron sentí el frío 
de una hoja de acero en las entrañas, 
me apoyé contra el muro, y un instante 
la conciencia perdí de donde estaba.

Cayó sobre mi espíritu la noche, 
en ira y en piedad se anegó el alma, 
¡Y entonces comprendí por qué se llora! 
¡Y entonces comprendí por qué se mata!

Pasó la nube de dolor…, con pena 
logré balbucear breves palabras… 
¿Quién me dio la noticia?… Un fiel amigo 
¡Me hacia un gran favor!… Le di las gracias.

Comentario de la rima 43

Una vez más en la rima número cuarenta y tres Bécquer expone las sensaciones que suceden tras una noticia trágica, tras un evento malo para el protagonista, que lo vive a un lado de la cama reflexionando. Es en esta reflexión donde se pregunta el autor los límites de la percepción temporal y cómo afectan. Este es un breve comentario, pero lo mejor es que leas la rima completa a continuación en Todos los Autores.

Rima XLIII de Bécquer

Dejé la luz a un lado, y en el borde 
de la revuelta cama me senté, 
Mudo, sombrío, la pupila inmóvil 
clavada en la pared.

¿Qué tiempo estuve así? No sé: al dejarme 
la embriaguez horrible de dolor, 
expiraba la luz y en mis balcones 
reía el sol.

Ni sé tampoco en tan terribles horas 
en qué pensaba o que pasó por mí; 
solo recuerdo que lloré y maldije, 
y que en aquella noche envejecí.

Comentario de la rima 44

En la rima número cuarenta y cuatro Bécquer habla de los sentimientos ocultos tras las superficiales reacciones. Una vez más, nos encontramos en el umbral de lo visible y lo oculto, de las palabras que quieren significar más, de lo que desconocemos. A través de una mirada, dice, se puede descubrir el fondo, mucho más allá de unas risas aparentes. Descubre esta rima de Bécquer en Todos los Autores.

Rima XLIV de Bécquer

Como en un libro abierto 
leo de tus pupilas en el fondo; 
¿a qué fingir el labio 
risas que se desmienten con los ojos?

¡Llora! No te avergüences 
de confesar que me quisiste un poco. 
¡Llora! ¡Nadie nos mira! 
Ya ves: soy un hombre… ¡y también lloro!

Comentario de la rima 45

En la rima cuarenta y cinco Bécquer expone uno de sus elementos más característicos y, de paso, uno de los más característicos también del romanticismo. En esta rima se describe lo que parece ser un templo gótico y a través de su arquitectura se exponen los sentimientos del autor. Descubre esta rima en Todos los Autores.

Rima XLV de Bécquer

En la clave del arco ruinoso 
cuyas piedras el tiempo enrojeció, 
obra de un cincel rudo campeaba 
el gótico blasón.

Penacho de su yelmo de granito, 
la yedra que colgaba en derredor 
daba sombra al escudo en que una mano 
tenía un corazón.

A contemplarle en la desierta plaza 
nos paramos los dos: 
Y, “ése, me dijo, es el cabal emblema 
de mi constante amor”.

¡Ay!, y es verdad lo que me dijo entonces: 
Verdad que el corazón 
lo llevará en la mano…, en cualquier parte…. 
pero en el pecho, no.

Comentario de la rima 46

En la rima número cuarenta y seis Bécquer habla de uno de los temas más importantes dentro de su composición poética: el amor y las diferentes realidades de las personas involucradas. En esta rima vuelve a ha hacer uso de todos sus recursos, sin más resumen descubre la rima 46 en la sección de poesía de Todos los Autores.

Rima XLVI de Bécquer

Me ha herido recatándose en las sombras, 
sellando con un beso su traición. 
Los brazos me echó al cuello y por la espalda 
me partió a sangre fría el corazón. 
Y ella prosigue alegre su camino, 
feliz, risueña, impávida. ¿Y por qué? 
Porque no brota sangre de la herida. 
Porque el muerto está en pie.

Comentario de la rima 47

En la rima cuarenta y siete Bécquer vuelve a jugar con el tema de otra realidad diferente, un mas allá oculto, oscuro, negro. Se trata de una de las temáticas más utilizadas por el autor, sobre la muerte y sobre lo que hay más allá de la vida, en ese umbral tan magnético para las rimas del autor. Descubre esta rima con Todos los Autores.

Rima XLVII de Bécquer

Yo me he asomado a las profundas simas 
de la tierra y del cielo 
y les he visto el fin con los ojos 
o con el pensamiento.

Mas, ¡ay! de un corazón llegué al abismo, 
y me incliné por verlo, 
y mi alma y mis ojos se turbaron: 
¡tan hondo era y tan negro!

Comentario de la rima 48

En la rima cuarenta y ocho de Bécquer se vuelve a explorar una de las temáticas centrales en sus rimas y en toda su poética, el amor. En este caso esta temática está envuelta en el misterio del desengaño amoroso y en el tiempo que ha de esperar una persona para deshacerse de él. Disfruta estar rima 48 en la biblioteca de Bécquer en Todos los Autores.

Rima XLVIII de Bécquer

Como se arranca el hierro de una herida
su amor de las entrañas me arranqué,
aunque sentí al hacerlo que la vida
me arrancaba con él.

Del altar que le alcé en el alma mía
la voluntad su imagen arrojó,
y la luz de la fe que en ella ardía
ante el ara desierta se apagó.

Aun turbando en la noche el firme empeño
viene en la idea su visión tenaz…
¡Cuándo podré dormir con ese sueño
En que acaba el soñar!

 

Comentario de la rima 49

Esta rima número cuarenta y nueve de Bécquer es una de las más misteriosas de toda su colección. En la rima se expone un encuentro de dos personas que parecen intercambiar sonrisas. Es esa cualidad de sonreír la que sorprende al autor que, más tarde, intercambia de nuevo una sonrisa pareciendo conocer el resultado. Descubre más de esta rima sin más análisis previo en Todos los Autores.

Rima XLIX de Bécquer

Alguna vez la encuentro por el mundo, 
y pasa junto a mí; 
y pasa sonriéndose, y yo digo: 
“¿Cómo puede reír?” 
Luego asoma a mi labio otra sonrisa, 
máscara del dolor, 
y entonces pienso: “¡Acaso ella se ríe, 
como me río yo!”

Comentario de la rima 50

En la rima número cincuenta de Bécquer se encuentran alguno de sus elementos más característicos, apreciamos la simbología y el amor como cauce de lo que se quiere exponer. En esta rima incluso podríamos hacer una apreciación más allá a la hora de considerar un símbolo el propio poema, los referentes que hace uso, e incluso la historia narrada. Un breve resumen que no hace honor a todo lo que nos puede expresar estar rima, descúbrela en Todos los Autores.

Rima L de Bécquer

Lo que el salvaje que con torpe mano 
hace de un tronco a su capricho un dios, 
y luego ante su obra se arrodilla, 
eso hicimos tú y yo.

Dimos formas reales a un fantasma, 
de la mente ridícula invención, 
y hecho el ídolo ya, sacrificamos 
en su altar nuestro amor.

Comentario de la rima 51

Una vez más en la rima número cincuenta y uno de Bécquer encontramos el interés del autor, explícitamente demostrado, por conocer los límites que separan la vida mortal del más allá. En este caso ese más allá es la posteridad, ese límite que cada uno no podemos traspasar. En la rima se muestra el interés del autor por conocer algunos rasgos de ese plano de la existencia que se sabe imposible de alcanzar. Descubre esta rima en Todos los Autores.

Rima LI de Bécquer

De lo poco de vida que me resta 
diera con gusto los mejores años, 
por saber lo que a otros 
de mí has hablado.

Y esta vida mortal… y de la eterna 
lo que me toque, si me toca algo, 
por saber lo que a solas 
de mí has pensado.

Comentario de la rima 52

En la rima número cincuenta y dos de Bécquer volvemos a ver uno de los ejemplos de su poética. Esa alusión a los elementos naturales, en este caso una naturaleza agresiva y arrebatadora que es capaz de traspasar el umbral de esta realidad, es característica del autor sevillano. Con ese “llevadme con vosotras”, una especie de epífora que remarca el significado de los versos anteriores se muestra el deseo del autor. Descubre sin mas resumen esta rima en Todos los autores.

Rima LII de Bécquer

Olas gigantes que os rompéis bramando 
en las playas desiertas y remotas, 
envuelto entre la sábana de espumas, 
¡llevadme con vosotras!

Ráfagas de huracán que arrebatáis 
del alto bosque las marchitas hojas, 
arrastrado en el ciego torbellino, 
¡llevadme con vosotras!

Nubes de tempestad que rompe el rayo 
y en fuego encienden las sangrientas orlas, 
arrebatado entre la niebla oscura, 
¡llevadme con vosotras!

Llevadme por piedad a donde el vértigo 
con la razón me arranque la memoria. 
¡Por piedad!, ¡tengo miedo de quedarme 
con mi dolor a solas!

Comentario de la rima 53

En la rima número cincuenta y tres de Bécquer podemos encontrar uno de los ejemplos más característicos de toda su obra poética. Sin lugar a duda, esta pieza está marcada de manera casi icónica por sus primeros versos donde se dice: “Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar”. Esta profunda identificación de la rima con sus primeros versos puede ser un arma de doble filo, ya que esas golondrinas pueden pesar mucho más que el significado global de la rima 53. Otro ejemplo es su finalización: “Como yo te he querido, desengáñate, así no te querrán”. Estos versos también son muy recordados, y sirven como conclusión perfecta al significado global de la rima y muy del estilo becqueriano. En la rima, por hacer un breve resumen o análisis, se muestra en función de numerosos símbolos naturales la vuelta del amor a la vida de una persona. De paso, se señala el carácter cíclico de la vida y de los estados de ánimo, no sin tener un cierto regusto amargo, ya que toda la exposición se hace desde la voz de quien parece haber sido rechazado. En esta rima de las golondrinas Bécquer vuelve a mostrar su maestría y vuelve a desplegar su característico estilo. Sin más resumen previo, descubre esta rima tan famosa en la biblioteca de Todos los Autores.

Rima LIII de Bécquer

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas… ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas 
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día….
ésas… ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…, desengáñate,
¡así no te querrán!

Comentario de la rima 54

En la rima número cincuenta y cuatro de Bécquer se muestra el tema de la rememoración de un pasado. En ella se muestra la evocación de una persona hacia un recuerdo, de esta evocación surge una lagrima y una profunda reflexión final. Descubre esta rima en Todos los Autores.

Rima LIV de Bécquer

Cuando volvemos las fugaces horas 
del pasado a evocar, 
temblando brilla en sus pestañas negras 
una lágrima pronta a resbalar.

Y al fin resbala y cae como gota 
del rocío al pensar 
que cual hoy por ayer, por hoy mañana 
volveremos los dos a suspirar.

Comentario de la rima 55

En la rima número cincuenta y cinco estamos viendo de nuevo el recuerdo y la evocación de la persona querida. Bécquer la transmite aquí en una situación diferente, alejada de la evidente evocación inocente. Descubre la rima de Bécquer en la biblioteca poética de Todos los Autores.

Rima LV de Bécquer

Entre el discorde estruendo de la orgía 
acarició mi oído, 
como nota de lejana música, 
el eco de un suspiro.

El eco de un suspiro que conozco, 
formado de un aliento que he bebido, 
perfume de una flor que oculta crece 
en un claustro sombrío.

Mi adorada de un día, cariñosa, 
“¿en qué piensas ?”, me dijo: 
“En nada…” “¿En nada y lloras?” “Es que tengo alegre la tristeza y triste el vino”.

Comentario de la rima 56

En la rima cincuenta y seis de Bécquer encontramos uno de sus ejemplos más característicos de rima rítmica y de verso corto. Una rima que habla sobre la vida y sobre el camino que transitamos. En ella se muestra la evocación del autor mediante simbología ya vista en anteriores piezas. Descubre todo su significado a continuación en Todos los Autores.

Rima LVI de Bécquer

Hoy como ayer, mañana como hoy 
¡y siempre igual! 
Un cielo gris, un horizonte eterno 
y andar…, andar.

Moviéndose a compás como una estúpida 
máquina, el corazón; 
la torpe inteligencia del cerebro 
dormida en un rincón.

El alma, que ambiciona un paraíso, 
buscándole sin fe; 
fatiga sin objeto, ola que rueda 
ignorando por qué.

Voz que incesante con el mismo tono 
canta el mismo cantar; 
gota de agua monótona que cae, 
y cae sin cesar.

Así van deslizándose los días 
unos de otros en pos, 
hoy lo mismo que ayer…, y todos ellos 
sin goce ni dolor.

¡Ay!, ¡a veces me acuerdo suspirando 
del antiguo sufrir… 
Amargo es el dolor; ¡pero siquiera 
padecer es vivir!

Comentario de la rima 57

En la rima número cincuenta y siete de Bécquer encontramos una de las reflexiones más agudas y más bellas de toda su colección de poemas y rimas. En ella se habla de la contraposición entre la salud interior y lo que se muestra al exterior. En esa dualidad Bécquer muestra su estado, viejo por dentro, vivido, propio de una persona que ha exprimido la vida y que como dice ha condensado un siglo en cada día. En cambio, por fuera sigue siendo joven, no hay que olvidar que Bécquer murió relativamente joven aunque paso gran parte de su vida aquejado de tuberculosis. Descubre este poema sin más resumen en Todos los Autores.

Rima LVII de Bécquer

Este armazón de huesos y pellejo 
de pasear una cabeza loca 
cansado se halla al fin, y no lo extraño; 
pues, aunque es la verdad que no soy viejo,

de la parte de vida que me toca 
en la vida del mundo, por mi daño 
he hecho un uso tal, que juraría 
que he condensado un siglo en cada día.

Así, aunque ahora muriera, 
no podría decir que no he vivido; 
que el sayo, al parecer nuevo por fuera, 
conozco que por dentro ha envejecido.

Ha envejecido, sí, ¡pese a mi estrella!, 
harto lo dice ya mi afán doliente; 
que hay dolor que al pasar su horrible huella 
graba en el corazón, si no en la frente.

Comentario de la rima 58

Aquí en la rima número cincuenta y ocho volvemos a asistir a un amor fugaz, un amor de una noche, un elemento del romanticismo. Esta exaltación del amor en todas sus formas, características y etapas es notable en Bécquer. En esta rima, con una finalización muy famosa y muy recordada, vemos una amor de una noche y la invitación a vivirlo de la mejor manera. Descubre estar rima en la biblioteca de Todos los Autores.

Rima LVIII de Bécquer

¿Quieres que de ese néctar delicioso 
no te amargue la hez? 
pues aspírale, acércale a tus labios 
y déjale después.

¿Quieres que conservemos una dulce 
memoria de este amor? 
Pues amémonos hoy mucho y mañana 
digámonos ¡adiós!

 

Comentario de la rima 59

En la rima número cincuenta y nueve volvemos a ver alguno de los elementos más centrales en la creación de las rimas de Bécquer. La alusión a los secretos de la otra persona, a sus ideas ocultas, al misterio que quiere hacer ver… En la rima número 59 de Bécquer podemos encontrar alguno de los mejores ejemplos de rimas del autor, descúbrela en la biblioteca de Todos los Autores.

Rima LIX de Bécquer

Yo sé cuál el objeto 
de tus suspiros es; 
yo conozco la causa de tu dulce 
secreta languidez. 
¿Te ríes?… Algún día 
sabrás, niña, por qué: 
tú lo sabes apenas 
y yo lo sé.

Yo sé cuándo tu sueñas, 
y lo que en sueños ves; 
como en un libro puedo lo que callas 
en tu frente leer. 
¿Te ríes?… Algún día 
sabrás, niña, por qué: 
tú lo sabes apenas 
y yo lo sé.

Yo sé por qué sonríes 
y lloras a la vez. 
yo penetro en los senos misteriosos 
de tu alma de mujer. 
¿Te ríes?… Algún día 
sabrás, niña, por qué: 
mientras tu sientes mucho y nada sabes, 
yo que no siento ya, todo lo sé.

Comentario de la rima 60

En la rima número sesenta de Bécquer podemos encontrar uno de los ejemplos más característicos de poema breve del autor. En apenas cinco versos se pueden ver alguno de los elementos presentes en sus rimas. En ella se alude en cierta manera al alma maldita del autor romántico, a su recorrido vital donde el infortunio es una constante fatal. Descubre esta rima 60 en la biblioteca online de Todos los Autores.

Rima LX de Bécquer

Mi vida es un erial, 
flor que toco se deshoja; 
que en mi camino fatal 
alguien va sembrando el mal 
para que yo lo recoja.

Comentario de la rima 61

En la rima número sesenta y uno de Bécquer se habla de la muerte y su relación con el olvido. En este umbral entre la vida y la muerte volvemos a encontrar una evocación del autor, que se pregunta quién se acordará de él una vez llegue el final. Ese interés por la otra vida, tanto terrenal como espiritual, un interés por lo que pasará en el mundo de los vivos cuando él ya no esté, y qué será de él en el otro lado. Descubre esta rima becqueriana en Todos los Autores a continuación.

Rima LXI de Bécquer

Al ver mis horas de fiebre 
e insomnio lentas pasar, 
a la orilla de mi lecho, 
¿quién se sentará?

Cuando la trémula mano 
tienda próxima a expirar 
buscando una mano amiga, 
¿quién la estrechará?

Cuando la muerte vidríe 
de mis ojos el cristal, 
mis párpados aún abiertos, 
¿quién los cerrará?

Cuando la campana suene 
(si suena en mi funeral), 
una oración al oírla, 
¿quién murmurará?

Cuando mis pálidos restos 
oprima la tierra ya, 
sobre la olvidada fosa. 
¿quién vendar a llorar?

¿Quién en fin al otro día, 
cuando el sol vuelva a brillar, 
de que pasé por el mundo, 
¿quién se acordará?

Comentario de la rima 62

En esta rima número sesenta y dos de Bécquer vemos cómo una sensación empieza a brotar en el autor. Esta progresión es narrada con maestría por el autor sevillano. La rima 62 habla de la alegría, del pesar, del querer, de la depresión… La magia de una rima que puede ser aplicada quizás a muchas sensaciones. Sin más análisis descubre la rima de Bécquer en Todos los Autores.

Rima LXII de Bécquer

Primero es un albor trémulo y vago, 
raya de inquieta luz que corta el mar; 
luego chispea y crece y se difunde 
en ardiente explosión de claridad.

La brilladora lumbre es la alegría; 
la temerosa sombra es el pesar; 
¡Ay!, en la oscura noche de mi alma,
¿cuándo amanecerá?

Comentario de la rima 63

En la rima sesenta y tres de Bécquer volvemos a recordar uno de los temas más usados por el autor sevillano que es el recuerdo y la influencia del pasado en nuestros actos. En esta rima se evoca un recuerdo que pesa, un pasado de memorias que asaltan la mente del autor como abejas, en este caso irritadas. Descubre esta rima en Todos los Autores.

Rima LXIII de Bécquer

Como enjambre de abejas irritadas, 
de un obscuro rincón de la memoria 
salen a perseguirnos los recuerdos 
de las pasadas horas.

Yo los quiero ahuyentar. ¡Esfuerzo tan inútil! 
Me rodean, me acosan, 
y unos tras otros a clavarme vienen 
el agudo aguijón que el alma encona.

Comentario de la rima 64

Esta rima número sesenta y cuatro es una de las más íntimas del autor. En ella se habla de la idea de la eternidad, la idea del tiempo… Es quizás también una de las rimas donde los referentes se mezclan, se confunden intentando mostrar la idea del autor sobre el paso del tiempo y cómo afectan a los sentimientos. Descubre esta rima en Todos los Autores.

Rima LXIV de Bécquer

Como guarda el avaro su tesoro, 
guardaba mi dolor; 
le quería probar que hay algo eterno 
a la que eterno me juró su amor.

Mas hoy le llamo en vano y oigo al tiempo 
que le agotó, decir: 
“¡Ah, barro miserable, eternamente 
no podrás ni aun sufrir!

 

Comentario de la rima 65

En la rima sesenta y cinco Bécquer habla del tema de la muerte y de la llegada del momento del final desde una perspectiva agonizante. El tema elegido es común a lo largo de sus rimas y muestra la variedad de perspectivas que puede adoptar el autor bajo un mismo marco poético. Descubre esta rima 65 en la biblioteca poética de Bécquer en Todos los Autores y disfruta de su obra.

Rima LXV de Bécquer

Llegó la noche y no encontré un asilo, 
¡y tuve sed!, mis lágrimas bebí; 
¡y tuve hambre! ¡Los hinchados ojos 
cerré para morir!

¡Estaba en un desierto! Aunque a mi oído 
de las turbas llegaba el ronco hervir, 
yo era huérfano y pobre… ¡El mundo estaba
desierto… para mí!

Comentario de la rima 66

En la rima número sesenta y seis Bécquer habla del camino de la vida y del poeta, así como del final y el destino inevitable que nos espera. Esta rima es una de las más trágicas de toda su colección y se trata de una de las más famosas. Mediante preguntas recurrentes se sitúa al lector en una posición difícil. Sin más resumen descubre esta rima a continuación en la sección de Bécquer en Todos los Autores.

Rima LXVI de Bécquer

¿De dónde vengo? El más horrible y áspero 
de los senderos busca: 
Las huellas de unos pies ensangrentados 
sobre la roca dura;

los despojos de un alma hecha jirones 
en las zarzas agudas, 
te dirán el camino 
que conduce a mi cuna.

¿A dónde voy? El más sombrío y triste 
de los páramos cruza, 
valle de eternas nieves y de eternas 
melancólicas brumas.

En donde esté una piedra solitaria 
sin inscripción alguna, 
donde habite el olvido, 
allí estará mi tumba.

Comentario de la rima 67

En la rima sesenta y siete Bécquer muestra un comienzo muy vitalista sobre los símbolos que en muchos otros poemas representan un pesar o una carga. En esta rima el autor parece estar positivo y el ensalzamiento de la vida como algo a disfrutar mediante placeres descritos. Aun así, a medida que pasan los versos otra sensación va creciendo que tiene su finalización en la última parte de la rima. Descubre el final en Todos los Autores.

Rima LXVII de Bécquer

¡Qué hermoso es ver el día 
coronado de fuego levantarse, 
y a su beso de lumbre 
brillar las olas y encenderse el aire!

¡Qué hermoso es tras la lluvia 
del triste otoño en la azulada tarde, 
de las húmedas flores 
el perfume beber hasta saciarse!

¡Qué hermoso es cuando en copos 
la blanca nieve silenciosa cae, 
de las inquietas llamas 
ver las rojizas lenguas agitarse!

¡Qué hermoso es cuando hay sueño 
dormir bien… y roncar como un sochantre… 
y comer… y engordar… y qué desgracia 
que esto solo no baste!

Comentario de la rima 68

En esta rima sesenta y ocho Bécquer muestra el tema del sueño y de su relación con la realidad de nuevo de forma magistral. Esta rima forma parte de uno de los grupos más grandes de su colección poética ya que trata la relación confusa entre el plano de lo que vivimos conscientemente, la realidad, con el sueño, lo que al parecer no vivimos. Es en esa duda donde se mueve el autor, descubre todo el significado a continuación en Todos los Autores.

Rima LXVIII de Bécquer

No sé lo que he soñado 
en la noche pasada; 
triste muy triste debió ser el sueño, 
pues despierto la angustia me duraba.

Noté al incorporarme 
húmeda la almohada, 
y por primera vez sentí al notarlo 
de un amargo placer henchirse el alma.

Triste cosa es el sueño 
que llanto nos arranca, 
mas tengo en mi tristeza una alegría… 
sé que aún me quedan lágrimas.

 

Comentario de la rima 69

Aquí en la rima número sesenta y nueve Bécquer hace uso de varios de sus elementos más importantes presentes en su obra poética. Bécquer habla de la vida, habla de los elementos naturales y los usa como símbolos para representar la existencia humana, todo ello bajo el marco del tiempo, de la brevedad de la vida. Por ello asistimos a relámpagos, a fulgores momentáneos… También vemos la fugacidad del tiempo en las sombras que perseguimos, en la relación entre despertar y muerte. Veamos más a continuación en la rima completa de Bécquer en Todos los Autores.

Rima LXIX de Bécquer

Al brillar un relámpago nacemos 
y aún dura su fulgor cuando morimos;
¡Tan corto es el vivir!

La gloria y el amor tras que corremos 
sombras de un sueño son que perseguimos: 
¡Despertar es morir!

Comentario de la rima 70

Los elementos naturales vuelven a protagonizar la rima setenta de esta colección de Bécquer. En ella se habla de los paseos del protagonista por la noche, siempre en relación con esa otra persona deseada. A través de estos elementos naturales se construye el relato del deseo. Descubre esta rima en Todos los Autores.

Rima LXX de Bécquer

¡Cuántas veces al pie de las musgosas 
paredes que la guardan, 
oí la esquila que al mediar la noche 
a los maitines llama!

¡Cuántas veces trazo mi silueta 
la luna plateada, 
junto a la del ciprés que de su huerto 
se asoma por las tapias!

Cuando en sombras la iglesia se envolvía, 
de su ojiva calada, 
¡cuántas veces temblar sobre los vidrios 
vi el fulgor de la lámpara!

Aunque el viento en los ángulos oscuros 
de la torre silbara, 
del coro entre las voces percibía 
su voz vibrante y clara.

En las noches de invierno, si un medroso 
por la desierta plaza 
se atrevía a cruzar, al divisarme, 
el paso aceleraba.

Y no faltó una vieja que en el torno 
dijese a la mañana 
que de algún sacristán muerto en pecado 
era yo el alma.

A oscuras conocía los rincones 
del atrio y la portada; 
de mis pies las ortigas que allí crecen 
las huellas tal vez guardan.

Los búhos, que espantados me seguían 
con sus ojos de llamas, 
llegaron a mirarme con el tiempo 
como a un buen camarada.

A mi lado sin miedo los reptiles 
se movían a rastras; 
¡hasta los mudos santos de granito 
creo que me saludaban!

Comentario de la rima 71

En la rima setenta y uno de Bécquer vemos uno de los temas más evocadores de toda su poesía, la relación entre el sueño y la realidad, la fina frontera que separa lo imperceptible. En la rima se muestra un estado de sueño, de media vigilia, en donde el protagonista percibe sensaciones y llega incluso a adivinar una realidad lejana. Despertarse con presentimientos. Descubre la rima 71 en la biblioteca de Bécquer en Todos los Autores.

Rima LXXI de Bécquer

No dormía; vagaba en ese limbo 
en que cambian de forma los objetos, 
misteriosos espacios que separan 
la vigilia del sueño.

Las ideas que en ronda silenciosa 
daban vueltas en torno a mi cerebro, 
poco a poco en su danza se movían 
con un compás más lento.

De la luz que entra al alma por los ojos 
los párpados velaban el reflejo; 
pero otra luz el mundo de visiones 
alumbraba por dentro.

En este punto resonó en mi oído 
un rumor semejante al que en el templo 
vaga confuso al terminar los fieles 
con un amén sus rezos.

Y oí como una voz delgada y triste 
que por mi nombre me llamo a lo lejos, 
y sentí olor de cirios apagados, 
de humedad y de incienso.

*

Entró la noche, y del olvido en brazos 
caí, cual piedra, en su profundo seno. 
No obstante al despertar exclamé: 
“¡Alguno que yo quería ha muerto!”

Comentario de la rima 72

En esta rima setenta y dos de Bécquer se encuentra otro formato diferente al habitual en estas piezas. En esta rima asistimos a un formato en lo que se denominan “voces”, estableciéndose tres de ellas. A través de estas voces podemos observar distintos planos de la realidad descrita por Bécquer. Descubre esta rima en Todos los Autores a continuación.

Rima LXXII de Bécquer

Primera voz

Las ondas tienen vaga armonía, 
Las violetas suave olor, 
brumas de plata la noche fría, 
luz y oro el día; 
yo algo mejor: 
¡yo tengo Amor!

Segunda voz

Aura de aplausos, nube rabiosa, 
ola de envidia que besa el pie. 
isla de sueños donde reposa 
el alma ansiosa. 
¡dulce embriaguez 
la Gloria es!

Tercera voz

Ascua encendida es el tesoro, 
sombra que huye la vanidad, 
todo es mentira: la gloria, el oro. 
Lo que yo adoro 
sólo es verdad: 
¡la Libertad! 
Así los barqueros pasaban cantando 
la eterna canción, 
y al golpe del remo saltaba la espuma 
y la hería el sol. 
“¿Te embarcas?”, gritaban, y yo sonriendo 
les dije al pasar: 
“ha tiempo lo hice, por cierto que aun tengo 
la ropa en la playa tendida a secar.

Comentario de la rima 73

La rima setenta y tres de Bécquer es quizá una de las más famosas del autor sevillano y de las más recordadas de esta colección de rimas. En ella se vuelve a introducir uno de los temas más recurrentes en la poética del autor: la muerte. En esta ocasión se describe una escena fúnebre, un velatorio y un entierro. A través de todas estas etapas podemos advertir también los sentimientos del autor que la contempla. De todas las sensaciones que transmite la rima, una idea emerge notablemente: la soledad de los muertos. Incluso el autor repite varias veces el verso de: “”¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!”. También puede ser comprendida, como no, desde la otra perspectiva, la del abandono de las personas en la soledad de la muerte y la desazón que ese abandono provoca en los vivos. Esta sensación, seguramente sepultada por muchas otras más perceptibles ante la muerte. Descubre la rima sin más resumen en Todos los Autores.

Rima LXXIII de Bécquer

Cerraron sus ojos 
que aún tenía abiertos, 
taparon su cara 
con un blanco lienzo, 
y unos sollozando, 
otros en silencio, 
de la triste alcoba 
todos se salieron.

La luz que en un vaso 
ardía en el suelo, 
al muro arrojaba 
la sombra del lecho, 
y entre aquella sombra 
se veía a intervalos 
dibujarse rígida 
la forma del cuerpo.

Despertaba el día 
y a su albor primero 
con sus mil ruidos 
despertaba el pueblo. 
Ante aquel contraste 
de vida y misterio, 
de luz y tinieblas, 
yo pensé un momento: 
“¡Dios mío, qué solos 
se quedan los muertos!”

De la casa, en hombros, 
la llevaron al templo, 
y en una capilla 
dejaron el féretro. 
Allí rodearon 
sus pálidos restos 
de amarillas velas 
y de paños negros.

Al dar de las ánimas 
el toque postrero, 
acabó una vieja 
sus últimos rezos, 
cruzó la ancha nave, 
las puertas gimieron 
y el santo recinto 
se quedó desierto.

De un reloj se oía 
compasado el péndulo 
y de algunos cirios 
el chisporroteo. 
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto 
todo se encontraba 
que pensé un momento: 
“¡Dios mío, qué solos 
se quedan los muertos!”

De la alta campana 
la lengua de hierro 
le dio volteando 
su adiós lastimero. 
El luto en las ropas, 
amigos y deudos 
cruzaron en fila, 
formando el cortejo.

Del último asilo, 
oscuro y estrecho, 
abrió la piqueta 
el nicho a un extremo; 
allí la acostaron, 
la tapiaron luego, 
y con un saludo 
se despidió el duelo.

La piqueta al hombro 
el sepulturero, 
cantando entre dientes, 
se perdió a lo lejos. 
La noche se entraba, 
el sol se había puesto: 
perdido en las sombras 
yo pensé un momento: 
“¡Dios mío, qué solos 
se quedan los muertos!”

En las largas noches 
del helado invierno, 
cuando las maderas 
crujir hace el viento 
y azota los vidrios 
el fuerte aguacero, 
de la pobre niña 
a veces me acuerdo.

Allí cae la lluvia 
con un son eterno; 
allí la combate 
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro 
tendida en el hueco,
¡acaso de frío 
se hielan los huesos…!

*

¿Vuelve el polvo al polvo? 
¿Vuela el alma al cielo? 
¿Todo es, sin espíritu, 
podredumbre y cieno? 
¡No sé; pero hay algo 
que explicar no puedo, 
que al par nos infunde 
repugnancia y duelo, 
a dejar tan tristes, 
tan solos los muertos.

Comentario de la rima 74

Una vez más en la rima setenta y cuatro volvemos a asistir al tema de la muerte y del más allá. En esta ocasión en el misterio que representa el abismo al cual nos lleva la muerte. En la rima se narra una visión donde alguien espera justo en el límite entre los dos mundos, con un pie en cada sitio. Es en este umbral donde se puede hacer una poesía fronteriza, mezclando referentes de los dos mundos. Sin más comentario, descubre los versos de Bécquer a continuación en Todos los Autores.

Rima LXXIV de Bécquer

Las ropas desceñidas, 
desnudas las espadas, 
en el dintel de oro de la puerta 
dos ángeles velaban.

Me aproximé a los hierros
que defienden la entrada, 
y de las dobles rejas en el fondo 
la vi confusa y blanca.

La vi como la imagen 
que en un ensueño pasa, 
como un rayo de luz tenue y difuso 
que entre tinieblas nada.

Me sentí de un ardiente 
deseo llena el alma; 
¡como atrae un abismo, aquel misterio 
hacía si me arrastraba!

Mas, ¡ay!, que de los ángeles 
parecían decirme las miradas: 
“¡El umbral de esta puerta 
sólo Dios lo traspasa!”

Comentario de la rima 75

El sueño como liberación de los verdaderos sentimientos, como lugar de reunión, como la verdadera esencia de la vida que en la realidad se encuentra presa. En la rima número setenta y cinco de Bécquer volvemos a encontrar un alegato a favor de los sueños, una oda a las sensaciones que de ellos se perciben. El tema del sueño y la realidad es muy frecuente en el autor sevillano y en esta rima podemos encontrar un ejemplo. Descubre más en Todos los Autores.

Rima LXXV de Bécquer

¿Será verdad que cuando toca el sueño 
con sus dedos de rosa nuestros ojos, 
de la cárcel que habita huye el espíritu 
en vuelo presuroso?

¿Será verdad que, huésped de las nieblas, 
de la brisa nocturna al tenue soplo, 
alado sube a la región vacía 
a encontrarse con otros?

¿Y allí desnudo de la humana forma, 
allí los lazos terrenales rotos, 
breves horas habita de la idea 
el mundo silencioso?

¿Y ríe y llora y aborrece y ama 
y guarda un rastro del dolor y el gozo, 
semejante al que deja cuando cruza 
el cielo un meteoro?

¡Yo no sé si ese mundo de visiones 
vive fuera o va dentro de nosotros: 
lo que sé es que conozco a muchas gentes
a quienes no conozco!

Comentario de la rima 76

En la rima número setenta y seis de Bécquer encontramos una de las más extensas de toda la colección. Esta rima es una de las más marcadas por el romanticismo, tanto en sus elementos como en su temática. En esta rima se cuenta, alrededor de un escenario puramente romántico como un cementerio, la presencia de una mujer y las sensaciones que evoca en el autor. Descubre esta rima en Todos los Autores.

Rima LXXVI de Bécquer

En la imponente nave 
del templo bizantino, 
vi la gótica tumba a la indecisa 
luz que temblaba en los pintados vidrios.

Las manos sobre el pecho, 
y en las manos un libro, 
una mujer hermosa reposaba 
sobre la urna del cincel prodigio.

Del cuerpo abandonado 
al dulce peso hundido, 
cual si de blanda pluma y raso fuera 
se plegaba su lecho de granito.

De la sonrisa última 
el resplandor divino 
guardaba el rostro, como el cielo guarda 
del sol que muere el rayo fugitivo.

Del cabezal de piedra 
sentados en el filo, 
dos ángeles, el dedo sobre el labio, 
imponían silencio en el recinto.

No parecía muerta; 
de los arcos macizos 
parecía dormir en la penumbra 
y que en sueños veía el paraíso.

Me acerqué de la nave 
al ángulo sombrío, 
con el callado paso que se llega 
junto a la cuna donde duerme un niño.

La contemplé un momento 
y aquel resplandor tibio, 
aquel lecho de piedra que ofrecía 
próximo al muro otro lugar vacío.

En el alma avivaron 
la sed de lo infinito, 
el ansia de esa vida de la muerte, 
para la que un instante son los siglos…

*

Cansado del combate 
en que luchando vivo, 
alguna vez me acuerdo con envidia 
de aquel rincón oscuro y escondido.

De aquella muda y pálida 
mujer me acuerdo y digo: 
“¡Oh, qué amor tan callado el de la muerte! 
¡Qué sueño el del sepulcro tan tranquilo!”

Comentario de la rima 77

La rima setenta y siete de Bécquer es una de las mas breves de toda la colección presente. En ella encontramos la historia de un amor simbolizado en un corazón y su funcionamiento. Es común encontrar estos elementos simbólicos a través de los cuales Bécquer muestra la historia completa de una relación. Descubre esta rima en Todos los Autores.

Rima LXXVII de Bécquer

Dices que tienes corazón, y sólo 
lo dices porque sientes sus latidos;
eso no es corazón… es una máquina 
que al compás que se mueve hace ruido.

Comentario de la rima 78

En la rima setenta y ocho de Bécquer volvemos a ver el ejemplo de una rima breve. En ella se describe la esperanza, a la que se le atribuyen valores dispares. Quizás se puede percibir mucho más las connotaciones negativas ya que se describe como fingidora, como mentirosa… Descubre esta rima en la colección de Todos los Autores.

Rima LXXVIII de Bécquer

Fingiendo realidades
con sombra vana, 
delante del Deseo 
va la Esperanza.

Y sus mentiras
como el Fénix renacen
de sus cenizas.

Comentario de la rima 79

En la rima setenta y nueve de Bécquer vemos otra de las temáticas más características del autor: el recuerdo y la evocación del pasado. En esta ocasión se habla a través de símbolos, de flores marchitas arrastradas por el viento, del eco, de la niebla… A través de estos referentes podemos advertir las evocaciones del autor. Descubre la rima a continuación.

Rima LXXIX de Bécquer

Flores tronchadas, marchitas hojas 
arrastra el viento; 
en los espacios tristes gemidos 
repite el eco.

*

Entre las nieblas de lo pasado, 
en las regiones del pensamiento, 
gemidos tristes, marchitas galas 
son mis recuerdos.

Comentario de la rima 80

Una de las rimas más recordadas del autor. La rima número ochenta de Bécquer vuelve a hablar del amor y del enamoramiento. En este caso se habla de un amor que sucede, una y otra vez, afectando a todos a su paso. Una cadena de enamoramientos y de “venenos” que inevitablemente sigue su curso. Una última pregunta retórica que resume lo narrado. Descubre la rima ochenta en Todos los Autores.

Rima LXXX de Bécquer

Una mujer me ha envenenado el alma
otra mujer me ha envenenado el cuerpo;
ninguna de las dos vino a buscarme,
yo de ninguna de las dos me quejo.

Como el mundo es redondo, el mundo rueda.
Si mañana, rodando, este veneno
envenena a su vez, ¿por qué acusarme?
¿Puedo dar más de lo que a mí me dieron?

Comentario de la rima 81

Otra vez más vemos esa parte amarga del amor, esa parte más oscura de los sentimientos que se desgranan del enamoramiento. En la rima número ochenta y uno de Bécquer encontramos una rima amarga sobre el tema del amor. Aquí se vuelven a contraponer símbolos de la naturaleza, se habla de sombras, de noches negras y heladas… A la vez se describen sonrisas, ojos, almas… Descubre esta rima ochenta y uno en Todos los Autores.

Rima LXXXI de Bécquer

Es el alba una sombra 
de tu sonrisa,
y un rayo de tus ojos
la luz del día;
pero tu alma
es la noche de invierno
negra y helada.

Comentario de la rima 82

En esta rima ochenta y dos de Bécquer se juega con el destino y con lo inalcanzable de la vida. En este viaje sin fin y sin premio se embarca el autor que compone unos versos magníficos sobre la vida. También se puede percibir el Yo creador, Bécquer como autor. Siguiendo la gloria hacia el más allá, siguiendo un camino que el humo invade, parece que todo está perdido. Pero al final el humo empieza a remontar. Este es un comentario rápido sobre la rima. Descúbrela en Todos los Autores y comparte tu análisis.

Rima LXXXII de Bécquer

Errante por el mundo fui gritando: 
“La gloria, ¿dónde está?”
Y una voz misteriosa me contestó: 
“Más allá…, más allá…”

En pos de ella seguí por el camino 
que la voz me marcó.
La hallé al fin, pero en aquel instante
el humo se trocó.

Mas el humo, formando denso velo, 
se empezó a remontar
y, penetrando en la azulada esfera,
al cielo fue a parar

Comentario de la rima 83

En la rima ochenta y tres de Bécquer se vuelve a hablar de la esperanza como tema. Esta esperanza que impregna la vida y la espera. Esta es una de las rimas más rítmicas de toda la colección. Descubre esta rima número 83 en Todos los Autores y conoce más acerca de la poética de Bécquer.

Rima LXXXIII de Bécquer

Negros fantasmas, 
nubes sombrías, 
huyen ante el destello
de luz divina.
Esa luz santa, 
niña de los ojos negros,
es la esperanza.

Al calor de sus rayos, 
mi fe gigante
contra desdenes lucha
sin amenguarse
en este empeño
es, si grande el martirio,
mayor el premio.

Y si aún muestras, esquiva,
alma de nieve;
si aún no me quisieras, 
yo he de quererte.
Mi amor es roca
donde se estrellan tímidas
del mar las olas.

Comentario de la rima 84

En la rima ochenta y cuatro de Bécquer podemos encontrar uno de los mejores ejemplos de la temática del Yo romántico. En sus versos se evoca la personalidad del autor, se describe en torno a símbolos, a elementos naturales. Es un rayo, una dulce brisa, una flecha, tiene el aroma de las flores… Verso a verso se va construyendo la idea de un Yo exaltado, alguien susceptible de evocar esas mismas sensaciones en el otro y, como no, en la persona amada. Los últimos versos han sido recordados y son alguno de los más famosos del autor. Descubre esta rima en Todos los Autores.

Rima LXXXIV de Bécquer

Yo soy el rayo, la dulce brisa, 
lágrima ardiente, fresca sonrisa, 
flor peregrina, rama tronchada; 
yo soy quien vibra, flecha acerada.

Hay en mi esencia, como en las flores 
de mil perfumes, suaves vapores, 
y su fragancia fascinadora, 
trastorna el alma de quien adora. 
Yo mis aromas doquier prodigo 
ya el más horrible dolor mitigo, 
y en grato, dulce, tierno delirio 
cambio el más duro, cruel martirio. 
¡Ah!, yo encadeno los corazones, 
mas son de flores los eslabones. 
Navego por los mares, 
voy por el viento 
alejo los pesares 
del pensamiento. 
yo, en dicha o pena, 
reparto a los mortales 
con faz serena. 
Poder terrible, que en mis antojos 
brota sonrisas o brota enojos; 
poder que abrasa un alma helada, 
si airado vibro flecha acerada.

Doy las dulces sonrisas a las hermosas; 
coloro sus mejillas de nieve y rosas; 
humedezco sus labios, y sus miradas 
hago prometer dichas no imaginadas. 
Yo hago amable el reposo, grato, halagüeño, 
o alejo de los seres el dulce sueño,

Todo a mi poderío rinde homenaje; 
todos a mi corona dan vasallaje. 
Soy Amor, rey del mundo, niña tirana, 
ámame, y tú la reina 
serás mañana.

Comentario de la rima 85

La rima ochenta y cinco de Bécquer vuelve a introducir el tema del amor en sus versos. Este tema está enmarcado en la noche, otro de los ambientes clásicos de la poética romántica. En esta rima podemos ver alguna de las grandes preguntas que plantea Bécquer al lector. Sin más comentario descubre la rima ochenta y cinco de Bécquer en la colección de Todos los Autores.

Rima LXXXV de Bécquer

¿No has sentido en la noche, 
cuando reina la sombra 
una voz apagada que canta 
y una inmensa tristeza que llora?

¿No sentiste en tu oído de virgen 
las silentes y trágicas notas 
que mis dedos de muerto arrancaban
a la lira rota?

¿No sentiste una lágrima mía 
deslizarse en tu boca, 
ni sentiste mi mano de nieve 
estrechar a la tuya de rosa?

¿No viste entre sueños 
por el aire vagar una sombra, 
ni sintieron tus labios un beso 
que estalló misterioso en la alcoba?

Pues yo juro por ti, vida mía, 
que te vi entre mis brazos, miedosa; 
que sentí tu aliento de jazmín y nardo 
y tu boca pegada a mi boca.

Comentario de la rima 86

En la rima ochenta y seis de Bécquer encontramos el rechazo de un amor y los resultados que eso da en el ánimo del autor. Una vez más el tema del amor como centro de su creación poética, pero esta vez desde una perspectiva menos efusiva y más amarga. Descubre esta rima de Bécquer en Todos los Autores.

Rima LXXXVI de Bécquer

Yo me acogí, como perdido nauta, 
a una mujer, para pedirle amor, 
y fue su amor cansancio a mis sentidos, 
hielo a mi corazón.

Y quedé, de mi vida en la carrera, 
que un mundo de esperanza ayer pobló, 
como queda un viandante en el desierto: 
¡A solas con Dios!

Comentario de la rima 87

En la rima ochenta y siete de Bécquer encontramos otro de los ejemplos de descripción amorosa del autor sevillano. En esta rima, usando referentes y símbolos como el sol, la luna, o la brisa, el autor intenta describir la naturaleza alrededor de la persona amada, como no, bajo el deseo de convertirse en ella. El análisis de la simbología del amor siempre ofrece estos resultados tan excesivos, aunque el detalle y la sutileza de la obra permanece mucho más allá que cualquier comentario. Descubre las rimas de Bécquer en Todos los Autores.

Rima LXXXVII de Bécquer

¡Quién fuera luna, 
quién fuera brisa, 
quién fuera sol!


¡Quién del crepúsculo
fuera la hora, 
quién el instante 
de tu oración!


¡Quién fuera parte 
de la plegaria 
que solitaria 
mandas a Dios!


¡Quién fuera luna 
quién fuera brisa, 
quién fuera sol!

Comentario de la rima 88

En la rima número ochenta y ocho de Bécquer podemos encontrar la descripción de la persona amada, también podemos encontrar las pasiones de un amor deseado. En la rima 88 encontramos la temática por antonomasia de Bécquer desde otra perspectiva, desde el juego del autor que mira a su amada desde la distancia y que desea. Este juego entre el deseo y el amor es frecuente en su obra. Descubre esta rima en Todos los Autores a continuación.

Rima LXXXVIII de Bécquer

Apoyando mi frente calurosa 
en el frío cristal de la ventana, 
en el silencio de la oscura noche 
de su balcón mis ojos no apartaba.

En medio de la sombra misteriosa 
su vidriera lucía iluminada, 
dejando que mi vista penetrase 
en el puro santuario de su estancia.

Pálido como el mármol el semblante; 
la blonda cabellera destrenzada, 
acariciando sus sedosas ondas, 
sus hombros de alabastro y su garganta, 
mis ojos la veían, y mis ojos 
al verla tan hermosa, se turbaban.

Se miraba al espejo, dulcemente 
sonreía a su bella imagen lánguida,
y sus mudas lisonjas al espejo 
con un beso dulcísimo pagaba…

Mas la luz se apagó; la visión pura 
se desvaneció como sombra vana, 
y dormido quedé, dándome celos 
el cristal que su boca acariciara.

Comentario de la rima 89

En la rima número ochenta y nueve volvemos a ver el tema del amor presente en los versos del autor sevillano. En la 89 se muestra de nuevo el amor como ente presente en la realidad de forma constante, amor que se encuentra en todos los elementos naturales y que sirve como base para el simbolismo de Bécquer. Una de las rimas que merece la pena leer y recordar, descúbrela en la biblioteca de Todos los Autores.

Rima LXXXIX de Bécquer

Si copia tu frente 
del río cercano la pura corriente 
y miras tu rostro del amor encendido, 
soy yo, que me escondo 
del agua en el fondo 
y, loco de amores, a amar te convido; 
soy yo, que, en tu pecho buscada morada, 
envío a tus ojos mi ardiente mirada, 
mi llama divina… 
y el fuego que siento la faz te ilumina.

Si en medio del valle 
en tardo se trueca tu amor animado, 
vacila tu planta, se pliega tu talle… 
soy yo, dueño amado, 
que, en no vistos lazos 
de amor anhelante, te estrecho en mis brazos; 
soy yo quien te teje la alfombra florida 
que vuelve a tu cuerpo la fuerza de la vida; 
soy yo, que te sigo 
en alas del viento soñando contigo.

Si estando en tu lecho 
escuchas acaso celeste armonía 
que llena de goces tu cándido pecho, 
soy yo, vida mía…; 
soy yo, que levanto 
al cielo tranquilo mi férvido canto; 
soy yo, que, los aires cruzando ligero 
por un ignorado, movible sendero, 
ansioso de calma, 
sediento de amores, penetro en tu alma.

Comentario de la rima 90

En la rima noventa de Bécquer podemos encontrar varios temas presentes en su lírica reunidos. En esta rima se habla de la vida, de la fugacidad del tiempo y también de la relación sueño realidad. Todos ellos temas románticos por antonomasia y que quedan retratados en estos versos. Tanto es así, que como si de una coda para recogerlo todo se tratase, al final de la rima se vuelve a enunciar el tema del amor. Descubre la rima 90 en Todos los Autores.

Rima XC de Bécquer

Es un sueño la vida, 
pero un sueño febril que dura un punto; 
Cuando de él se despierta, 
se ve que todo es vanidad y humo… 
¡Ojalá fuera un sueño 
muy largo y muy profundo, 
un sueño que durara hasta la muerte!… 
Yo soñaría con mi amor y el tuyo.

Comentario de la rima 91

La relación entre la vida y la muerte con el amor presente en todas las etapas. En la rima noventa y uno presenciamos este acto que se repite en varias de las piezas del autor en su colección. El amor como evento que supera la supuesta trascendencia de la vida y la muerte, el amor como el todo. Descubre esta rima en la colección de Bécquer en Todos los Autores.

Rima XCI de Bécquer

Podrá nublarse el sol eternamente; 
podrá secarse en un instante el mar; 
podrá romperse el eje de la tierra 
como un débil cristal.

¡Todo sucederá! Podrá la muerte 
cubrirme con su fúnebre crespón; 
pero jamás en mí podrá apagarse 
la llama de tu amor.

Comentario de la rima 92

En estas últimas rimas de la serie de Bécquer asistimos a rimas cortas y con ritmo marcado. En la rima noventa y dos de Bécquer se narra el amor personalizado en varios elementos de la naturaleza. Un amor que va más allá de la vida y que parece ser lo único importante en la descripción de los elementos. Descubre esta rima número 92 en Todos los Autores y conoce las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer.

Rima XCII de Bécquer

Tu aliento es el aliento de las flores, 
tu voz es de los cisnes la armonía; 
es tu mirada el esplendor del día, 
y el color de la rosa es tu color. 
Tú prestas nueva vida y esperanza 
a un corazón para el amor ya muerto: 
tú creces de mi vida en el desierto 
como crece en un páramo la flor.

Comentario de la rima 93

En la rima noventa y tres de Bécquer asistimos a uno de los estilos más directos del autor. En ella se dirige a la persona amada con energía, describiendo la magnitud de sus sentimientos. A través de sucesivas anáforas, Bécquer construye el relato de su amor. Se trata de una de las rimas más famosas del autor, descúbrela en Todos los Autores.

Rima XCIII de Bécquer

Para que los leas con tus ojos grises, 
para que los cantes con tu clara voz, 
para que llenen de emoción tu pecho, 
hice mis versos yo.

Para que encuentren en tu pecho asilo
y les des juventud, vida, calor,
tres cosas que yo no puedo darles, 
hice mis versos yo.

Para hacerte gozar con mi alegría,
para que sufras tú con mi dolor,
para que sientas palpitar mi vida, 
hice mis versos yo.

Para poder poner ante tus plantas
la ofrenda de mi vida y de mi amor,
con alma, sueños rotos, risas, lágrimas,
hice mis versos yo.

Comentario de la rima 94

Se acerca el final de las rimas y parece que también el final del propio autor. En la rima noventa y cuatro vemos cómo se alude a todos los santos, patriarcas y profetas que nos han antecedido. Se les pide que rueguen por los que estamos aun vivos, como si fuera la antesala de lo inevitable. En este caso asistimos a uno de los temas más tratados por el autor, la muerte, pero de una forma sutil, sin apenas nombrarla. A través de lo que uno dice se puede saber lo que está pensando, y en este ruego podemos intentar percibir en lo que pensaba Bécquer. Descubre la rima en Todos los Autores.

Rima XCIV de Bécquer

Patriarcas que fuisteis la semilla 
del árbol de la fe en siglos remotos, 
al vencedor divino de la muerte
rogadle por nosotros.

Profetas que rasgasteis inspirados
del porvenir el velo misterioso,
al que sacó la luz de las tinieblas
rogadle por nosotros.

Almas cándidas, Santos Inocentes, 
que aumentáis de los ángeles el coro,
al que llamó a los niños de su lado
rogadle por nosotros.

Apóstoles que echasteis en el mundo 
de la Iglesia el cimiento poderoso,
al que es de la verdad depositario
rogadle por nosotros.

Mártires que ganasteis vuestra palma
en la arena del circo, en sangre rojo, al que os dio fortaleza en los combates
rogadle por nosotros.

Vírgenes semejantes a azucenas
que el verano vistió de nieve y oro
al que es fuente de vida y hermosura
rogadle por nosotros.

Monjes que de la vida en el combate
pedisteis paz al claustro silencioso, 
al que es iris de calma en las tormentas
rogadle por nosotros.

Doctores cuyas plumas nos legaron
de virtud y saber rico tesoro, 
al que es raudal de ciencia inextinguible
rogadle por nosotros.

Soldados del Ejército de Cristo,
Santas y Santos todos, 
rogadle que perdone nuestras culpas
a Aquél que vive y reina entre vosotros.

Comentario de la rima 95

Una de las rimas más indescifrables. En la rima noventa y cinco podemos apreciar alguno de los elementos simbolistas presentes en la obra de Bécquer, pero solo con un conocimiento y lectura concienzudos podemos apreciar el efecto de estos símbolos. Alguno de los elementos ya los hemos visto en rimas anteriores; el rocío, el beso… Descubre el misterio en Todos los Autores.

Rima XCV de Bécquer

La gota de rocío que en el cáliz
duerme de la blanquísima azucena, 
es el palacio de cristal en donde,
vive el genio feliz de la pureza.

Él le da su misterio y poesía; 
él, su aroma balsámico le presta.
¡ Ay de la flor, si de la luz al beso
se evapora esa perla !

Comentario de la rima 96

Esta es la rima noventa y seis, la última rima de Bécquer. Con esta última rima concluimos el viaje por la poética del autor sevillano. En esta rima última, Bécquer se despide hablando simbólicamente de una luz lejana, una luz que se quiere ver. Pero el final sorprende al lector. Una conclusión a unas rimas excelentes. Descubre la rima última de Gustavo Adolfo Bécquer en su colección poética en Todos los Autores. Para ver más rimas que le preceden puedes consultar la página del autor.

Rima XCVI de Bécquer

Lejos y entre los árboles 
de la intrincada selva,
¿no ves algo que brilla 
y llora? Es una estrella.

Ya se la ve más próxima, 
como a través de un tul 
de una ermita en el pórtico 
brillar. Es una luz.

De la carrera rápida 
el término está aquí.
Desilusión. No es lámpara ni estrella
la luz que hemos seguido: es un candil.

Análisis y comentario de las rimas de Bécquer

Las rimas comienzan con una bienvenida al lector, y ya en sus primeras piezas se empiezan a introducir los temas que serán característicos en Bécquer, como la posición del escritor ante la vida, la exaltación del Yo y, como no, el amor. Pero no un amor naif e infantil, sino todo un crisol de actitudes y de sentimientos. Bécquer no escatima esfuerzos en mostrar las caras más amargas del enamoramiento, es un autor que sorprende por la sinceridad que evocan sus versos.

Mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡Habrá poesía!

En el análisis de las rimas también podemos apreciar una cierta evolución. Por ello leer la colección de rimas de Bécquer no es una lectura sobre temas fijos, ni un panfleto que se repite en sucesivos números. El autor también muestra sus dudas, en algunos números establece un diálogo con sus sentimientos y en algunas ocasiones parece hablar al lector mismo.

Formatos de las rimas

En estas rimas podemos encontrar todos los formatos posibles. No hay un tipo fijo de rima, lo que para la lectura en su totalidad puede ser incluso beneficioso, ya que no asistimos a rimas clon una tras otra. En las diferentes rimas podemos encontrar diferentes versos, diferentes ritmos y cadencias, el uso de la rima de forma elegida… Cualquier análisis literario sobre las rimas de Bécquer puede mostrar una buena cantidad de recursos. Lo mejor es deleitarse con las rimas cortas de Bécquer, con las más extensas, las que tienen un verso más libre… Todas ofrecen sensaciones al lector.

Yo atrueno en el torrente,
Y silbo en la centella,
Y ciego en el relámpago,
Y rujo en la tormenta.

Frases de Bécquer en sus rimas

Una de las grandes cuestiones a la hora de valorar las rimas de Bécquer es por qué han perdurado tanto alguno de sus versos. Alguna de sus frases en las rimas pueden ser escuchadas hoy en día, y no son precisamente versos ni metáforas simples. Muchos de estos versos son verdaderamente evocadores y son capaces de mostrar sentimientos de una manera casi universal. Todos hemos oído alguna vez preguntarse qué es la poesía, o hablar de unas oscuras golondrinas. Lo hemos escuchado tantas veces que ya no llegamos a percibir si son refranes, dichos populares, o frases de algún libro que escribió alguien hace tiempo. Esta infiltración de los versos de Bécquer en el imaginario colectivo es digna de estudio. Cualquiera es capaz de recitar un verso sin saberlo, aunque en ese esfuerzo se sacrifique muchas veces el recuerdo al autor. Muchas personas recitan a Bécquer sin conocerlo, esto puede considerarse como el éxito o el fracaso de la literatura, la capacidad de ser asimilada y replicada incluso abandonando al autor mismo.

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.

El amor como tema poético

El amor puede considerarse el gran tema de estas rimas. Pero hay que añadir que no se trata de un amor fijo, ni estático, el amor becqueriano ofrece múltiples caras. El autor sevillano en sus rimas habla del enamoramiento, del amor platónico, el amor visto desde la distancia, desde la imposibilidad, el deseo, pero también el rechazo, la soledad y el fracaso amoroso con toda su crudeza. El amor como tema en las rimas de Bécquer es un amor total, y es en las numerosas caras que este ofrece donde el lector puede sentirse identificado. A través de esta sucesión de eventos amorosos mostrados en forma de rima, Bécquer ofrece un viaje completo por el amor y los sentimientos. Un viaje que merece la pena comenzar.

Soy Amor, rey del mundo, niña tirana,
ámame, y tú la reina
serás mañana.

La confusión sueño realidad en las rimas

Otra de las fronteras que Bécquer explora a lo largo de sus rimas es la que separa el sueño de la realidad. Asistimos en numerosas piezas a la temática del sueño como marco en el que se desenvuelven los versos, pero también como argumento en sí mismo. ¿Es real? ¿Qué significado tienen nuestros sentimientos cuando no somos conscientes? Es en este umbral entre el sueño y la realidad donde transcurren muchas de las evocaciones del autor. La frontera entre los dos planos resulta confusa, falsa, todo forma parte de un plano total. Bécquer te convence en las rimas de que todas las sensaciones vividas a través de un sueño son tan reales como la vida misma. El umbral no existe.

De la luz que entra al alma por los ojos
los párpados velaban el reflejo;
pero otra luz del mundo de visiones
alumbraba por dentro.

El simbolismo de las rimas de Bécquer

Las rimas de Bécquer son la obra por excelencia para conocer el estilo del autor. En estas rimas se encuentran muchos elementos simbólicos que permiten al autor mostrar sus temas. Esta simbología es muy propia del romanticismo y es muy notoria en varias de las rimas que se encuentran en la colección. Estos elementos pueden ser relacionados con una naturaleza magnífica: el sol, la brisa, la luna… Elementos que nos rodean y que son infranqueables, eternos, y muchas veces incluso personificados. La magnitud de estos elementos y todo lo que puede simbolizar es utilizada con maestría para lograr evocar.

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

El Yo del Bécquer romántico

La exaltación de la personalidad del autor es otro de los temas que se infiltran en todas las rimas de la colección. El Yo del autor queda retratado en su actitud ante la vida, ante la escritura y ante los estímulos que recibe de su entorno. Este Yo está mostrado en numerosas rimas del autor y de él se puede percibir la idea que tenía Bécquer sobre la escritura, sobre la inspiración, y sobre los momentos vitales. Esta poesía centrada en uno mismo es un rasgo característico del romanticismo donde las pasiones individuales reclaman su sitio como centro de la vida.

Yo, en fin, soy ese espíritu,
Desconocida esencia.
Perfume misterioso
De que es vaso el poeta.

La relación entre Bécquer y la muerte

En las rimas de Bécquer se puede llegar a intuir la extraña vinculación que tuvo la muerte durante la biografía del autor. No hay que olvidar que a Gustavo Adolfo Bécquer se le diagnosticó tuberculosis, una enfermedad que padeció durante varias etapas de su vida y que no le abandonaría jamás. Es mucho presuponer que esta enfermedad situase a Bécquer en una sensibilidad mucho más latente con el tema de la muerte, pero así pudo ser. La muerte como tema y la indagación poética en el más allá son uno de los centros en torno a los cuales giran las rimas.

Allí donde el sepulcro que se cierra
abre una eternidad…
¡Todo lo que los dos hemos callado
lo tenemos que hablar!

Este tema se infiltra en muchos otros del autor a lo largo de numerosas rimas donde se establecen relaciones románticas con la trascendencia, la fugacidad de la vida, o lo irremediable de la muerte. En ellas se establecen relaciones como el desengaño y la muerte, el amor y el más allá, la otra vida y la sinceridad… Aunque conviene concluir este comentario con las que dicen que fueron las últimas palabras de Bécquer: “Todo mortal”.

Encuentra toda la selección de rimas de Bécquer comentadas brevemente.